Filipinas. La tormenta Kai-Tak comenzó a alejarse ayer de Filipinas no sin antes causar una enorme tragedia, que incluye 41 muertos, 45 desaparecidos y más de un millón de personas afectadas, según datos oficiales. La portavoz del Consejo Nacional de Gestión y Reducción del Peligro de Desastre (NDRRMC), Romina Marasigan, reveló que el número de afectados llega a 1.015.817, de los cuales 57.691 se encuentran amparados en 381 centros de evacuados, mientras que otras 47.791 personas son atendidas por las autoridades fuera de estos centros. Al momento, el gobierno filipino destinó casi 800 mil dólares para asistir a los damnificados.
Ayer, dos puentes y 14 tramos de carreteras todavía seguían cortados y el número de personas varadas en distintos puertos por la cancelación de los viajes marítimos descendió a poco más de un centenar: el lunes, eran casi 10 mil.
El Gobierno prometió a los habitantes de Biliran, una de las provincias más castigadas por las inundaciones y los desprendimientos de tierra, que restablecerá el servicio eléctrico antes de la Navidad. El cálculo provisional del daño causado por Kai-Tak (los filipinos la llaman Urduja), a la red de infraestructuras asciende a casi 10 millones de dólares, mientras que las pérdidas en la agricultura se acercan a los 100 mil millones.
La tormenta atravesó el lunes la isla de Palawan, la principal del oeste de Filipinas, con una velocidad de 18 kilómetros por hora hacia el mar de China Meridional, con vientos sostenidos de 45 km/h y con ráfagas de hasta 60 km/h.
Se espera que haya sido el último tifón que sufre el archipiélago en cada temporada, que arranca en junio y termina en diciembre.
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