Una explosión de magia, música, malabares y risas

Agustín Aristarán llega a la ciudad con Radagast, una disparatada comedia "antidisciplinaria".

NEUQUÉN
Ecléctico y desfachatado, a los 8 años tocaba en una banda de jazz y entretenía con sus malabares en un semáforo. Fue en esas épocas cuando, jugando y casi por arte de magia, nació Radagast, un personaje que en su intento de ser mago se transformó en un payaso poco convencional que creció con el tiempo a fuerza de shows, videos en redes sociales y participaciones en ciclos de televisión como Polémica en el bar.

Entradas 300 y 350 pesos salen los tickets para el Español. Se pueden adquirir en Viaticket y Saturno Hogar.

Es así como el bahiense Agustín Aristarán llega a la zona con Radagast, una comedia “multidisciplinaria o antidisciplinaria” que combina magia, stand up, clown, actuación, danza y música en vivo. Mañana a las 21:30 se presentará en la Casa de la Cultura de General Roca, el sábado a las 22 en el Cine Teatro Español de Neuquén y el domingo a las 21 en La Caja Mágica de Cipolletti.

“Todo está destinado a hacer reír. El show tiene una línea argumental donde van sucediendo un montón de cosas: las diferencias con Manuel, mi hermano mayor (es investigador y tengo la teoría de que es más inteligente), con Disney y el Rey León; linkeado a su vez a los videos que hago en Instagram”, dijo Aristarán anticipando su unipersonal que claramente está atravesado por sus experiencias de vida. “El espectáculo es una invitación a divertirse con mis juegos, que es un poco lo que está pasando en las redes sociales y demás. Propongo varias formas de hacer reír, la magia y el stand up, ya que no lo abordo de la forma clásica. Va de un lado para el otro todo el tiempo”, agregó.

Inquieto desde la infancia
El multifacético humorista contó que Radagast surgió cuando tenía los 12 años y que su hermano fue quien le sugirió el nombre. Fue a esa edad también cuando, tras el precoz coqueteo lúdico que tuvo con diferentes expresiones artísticas, decidió comenzar a estudiar actuación, danza y canto. Sobre el marco familiar que posibilitó su desarrollo e incluso sus malabares callejeros en “la plaza central de una de la ciudades más reaccionarias del sur del país”, expresó: “Mis viejos son trabajadores, tienen cabeza de artistas, pero no viven de eso. En mi casa siempre se escuchó mucha música. Se fue dando porque jugaba mucho de pendejo”. “Luego me fui a Buenos Aires a buscar nuevos horizontes. Tuve la suerte de que mi primer trabajo fuera con Jorge Guinzburg en teatro y en Mañanas informales. Fue muy alentador para arrancar”, recordó y añadió: “De ahí surgieron viajes por el interior, Latinoamérica y Europa. Todo se fue dando como se dio al principio, haciendo malabares con fuego en el patio de mis abuelos, luego en la calle, escuelas, cumpleaños y fiestas”.

Expansión
Instagram marcó un antes y un después

Si bien Aristarán se abrió camino en lo artístico desde chico, llegando a trabajar en televisión y en otros países, fue el universo 2.0 el que le dio mayor popularidad. “Las redes y sobre todo Instagram me permitió llegar a un público masivo y hacer esta gira que empecé en marzo”, aseguró y detalló: “Esa es la red que más energía le pongo y en la que más llegada tengo”. Además, señaló que la clave de su explosión en la cuenta “soyradagast” que tiene en la icónica aplicación fue “animarse a jugar, no tener miedo al ridículo”.

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