Una peluquería que marcó la vida social por décadas

Estaba en la calle Rivadavia, casi esquina Córdoba, y era atendida por tres hombres.

Por Mario Cippitelli - cippitellim@lmneuquen.com.ar

La peluquería ocupaba un salón amplio y luminoso de la calle Rivadavia, a pocos metros de Córdoba. Tres sillones frente a una pared de espejos alargados y biselados eran la parte principal de aquel local que en su vidriera también ofrecía billetes de lotería.

Durante más de tres décadas fue una de las peluquerías más importantes que tuvo la ciudad de Neuquén. Por allí pasaron hombres, jóvenes y niños entre los años 60 y principios de los 80.

Te puede interesar...

Luis Díaz era el que encabezaba el trío de peluqueros y barberos. Lo acompañaban Jorge Moraga y Alberto Senz. Antes también había participado David Cabezas, otro artista de las tijeras y las navajas, hasta que falleció.

El negocio había nacido años antes, en la década del 40, en la calle San Martín, como un emprendimiento que había comenzado Díaz luego de haber aprendido el oficio en la ciudad de Plaza Huincul, donde había sido ayudante de peluquero. Pero el salón de cortes para caballeros tuvo su mayor popularidad en la nueva sede de la calle Rivadavia, casi en la esquina contraria al Correo.

En ese lugar estaba reflejada buena parte de la vida social de Neuquén, que en aquellos tiempos era todavía un pueblo grande en el que todos se conocían y la vida transcurría tan despacio que hasta había tiempo para que algunos caballeros se afeitaran todos los días en aquel lugar.

El trámite era todo un ritual que había que cumplir a la perfección. Los peluqueros calentaban fomentos en una máquina que generaba vapor, luego colocaban esos paños en la cara de los clientes y esperaban unos minutos para que se ablandara la barba. Los sillones, de origen inglés, se reclinaban hasta convertirse casi en una cama para que la relajación fuera completa. Finalmente, con la precisión de un cirujano, comenzaban a pasar la navaja en un ángulo determinado, cortando cada pelo hasta que la cara quedaba impecable. Un poco de Aqua Velva, colonia muy popular de aquellos tiempos, permitía cerrar los poros y a la vez dejaba un perfume varonil en los rostros recién afeitados.

En forma paralela, los otros peluqueros cortaban con tijeras o máquinas eléctricas, en el caso de que el look buscado fuera la “media americana”, un corte que prácticamente afeitaba la cabeza hasta las sienes y apenas si dejaba un jopo para peinar con gomina.

En la peluquería de Díaz se hablaba de política, de deportes, se comentaban las noticias y se multiplicaban los chismes del pueblo cada vez que había alguna “novedad” importante. Una vieja radio a válvulas mantenía informados a peluqueros y clientes con los programas de LU5 y en un revistero, El Gráfico, Goles, Rico Tipo y Radiolandia acompañaban y entretenían durante las esperas, que a veces eran prolongadas cuando muchos coincidían en el horario del corte.

Todos se conocían. Por eso la relación con los hombres de las tijeras se había convertido en casi una amistad. Y los personajes encumbrados de la vida política y social también tenían un espacio, pero con más privacidad. Por lo general, se entregaban turnos especiales los domingos a la mañana y la atención era exclusiva para aquel que buscaba tranquilidad y no quería tanta exposición.

Aquella popular peluquería de hombres funcionó hasta 1982, un año después de la muerte de Luis Díaz, su fundador.

Los recuerdos, las anécdotas y las imágenes todavía quedan intactas en la memoria de muchos viejos que alguna vez pasaron por aquel local para hacerse un corte de cabello o una afeitada bien al ras.

Personajes ilustres del país que se cortaron en el salón

Además de los hombres neuquinos que pasaron por la peluquería de don Díaz durante más de tres décadas, algunas celebridades nacionales que anduvieron por la provincia también aprovecharon para requerir los servicios de los hombres de las tijeras.

Luis Díaz, el hijo de don Luis, recuerda que por el local de la calle Rivadavia anduvieron alguna vez el ídolo del boxeo Ringo Bonavena, durante una presentación que hizo en la ciudad; Horacio Guaraní, muy amigo de Marcelo Berbel y que visitó muchas veces los pagos patagónicos; el arquero “cantor” de Boca, Julio Elías Musimessi; y hasta el vicepresidente de la Nación Carlos Humberto Perette, en 1963, entre otros.

Todos ellos se sentaron en aquellos sillones ingleses, se miraron en los espejos biselados y recibieron un corte de cabello o una afeitada de parte de Luis Díaz o alguno de los muchachos que trabajaban con él.

Fuente:

¿Qué te pareció esta noticia?

Noticias Relacionadas

Deja tu comentario


Lo Más Leído