Una superfinal para la historia

La Supercopa Argentina no es una copa de leche. Tampoco un trofeo de esos que se muestran orgullosos en las vitrinas. Pocos futboleros, por apasionados que sean, podrían recitar de memoria a los campeones, aunque apenas son cinco (Arsenal, Vélez, Huracán, San Lorenzo y Lanús). Pero, claro, este miércoles de un lado estará Boca y del otro, River. Entonces, esos 90 minutos cobran otra dimensión, avalados por más de un siglo de historia en el que los dos equipos más importantes del país apenas definieron un título mano a mano. Aquella final del Nacional del 76 la ganó Boca con el gol fantasma del Chapa Suñé. Ni siquiera existe el video de ese tiro libre sorpresivo que se le coló en el ángulo al Pato Fillol. Ahora, en la era digital, lo que ocurra en Mendoza copará los medios y las redes sociales, y habrá imágenes que quedarán guardadas para toda la vida.

Eso es lo que se pone en juego. Y los hinchas lo saben. El perdedor podría vengarse después, incluso en la Copa Libertadores, el torneo más importante, pero quién lo sabe. Hoy lo único que vale son esos 90 minutos en los que vencer los haría salvar el año en marzo y regalarle a su gente una alegría difícil de igualar.

Boca, candidato por lo que hace pero sobretodo por el momento de River, tiene la Superliga casi en el bolsillo. Sin embargo, el equipo de Gallardo lo eliminó en los últimos dos cruces coperos y volver a caer sería un golpe duro para Guillermo y los suyos, aunque casi ninguno de ellos estuvo en esos dos mano a mano. Para el Muñeco, un DT con la espalda anchísima por aquellas dos alegrías en pocos meses, perder sería ver con otros ojos la triste realidad en el torneo local y avizorar un horizonte oscuro. Todo se sabrá el miércoles a la medianoche, cuando uno esté de fiesta y el otro se sienta de luto.

Estos 90 minutos cobran otra dimensión por los rivales, que ponen en juego la historia.

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