Una tragedia que sacudió

El accidente del camión sin frenos dejó mucha tela por cortar. Una tragedia entre debate y solidaridad.

El accidente del camión sin frenos que aplastó a un auto Fiat Uno en el que viajaba una familia, además de los heridos –entre ellos un bebé que anoche luchaba por su vida– y las impresionantes imágenes del vehículo como un bollo de papel, dejó numerosas aristas que, por un lado, generan el debate y, por el otro, destacan la solidaridad.

¿Pudo haber sido una tragedia? No hay lugar a dudas. A metros hay una escuela y el CEF Nº 1, donde es habitual el movimiento de padres con chicos. Además, a esa hora -alrededor de las 13- el tránsito es intenso por ese sector del centro oeste de Neuquén. Sin embargo, la providencia evitó que el desenlace fuera aún peor.

En el medio queda el debate sobre cómo reaccionó el chofer del pesado transporte, que no salía del estupor y la amargura. Quizá podría haber evitado la desenfrenada carrera en bajada metros antes. O también, si los controles a ese tipo de vehículos se realizaran en forma adecuada, o si está bien que el transporte pesado se mueva libremente por la ciudad, principalmente por calles con semejante pendiente como la Chrestía.

Indudablemente, el accidente de ayer encendió varias alertas para quienes controlan el tránsito, tanto en el Municipio como en la Policía.

Pero más allá de esas preguntas o especulaciones, el siniestro despertó un verdadero trabajo mancomunado entre la Policía, Bomberos y SIEN, al que se sumaron vecinos, comerciantes y hasta obreros de la construcción.

El objetivo era claro: rescatar con vida a los ocupantes del Fiat Uno. Y allí la solidaridad y la premura fueron de la mano. Y ese esfuerzo tuvo sus frutos. Ahora sólo queda rezar.

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