Cada quien tendrá su significado sobre la Navidad. Para algunos será un motivo para aferrarse a la espiritualidad; para otros una buena ocasión para el reencuentro con seres queridos. Pero todos por igual tendrán lo mismo en común: un momento de paz y felicidad más allá de todo; un espacio de tiempo que será breve, pero con una increíble intensidad.
Es ese acuerdo tácito que hace la humanidad para dejar de lado las miserias, los conflictos y peleas, por más motivos graves que las disparen.
Lo demostraron los soldados británicos y alemanes aquel 24 de diciembre de 1914 durante los inicios de la Primera Guerra Mundial. Si bien aquel no fue un acuerdo tácito, empezó con señales de paz. Los alemanes improvisaron arbolitos iluminados sobre las trincheras y comenzaron a cantar villancico; los aliados se unieron. Luego se escucharon las promesas de ambos bandos: “Tú no disparar, nosotros no disparar”. A las pocas horas comenzaría lo que quedó en la historia como “La tregua de Navidad”.
Los enemigos se ayudaron unos a otros a enterrar sus muertos, luego intercambiaron presentes, jugaron al fútbol y brindaron. A los dos días, todo volvió a la normalidad, con toda la brutalidad y el horror, aunque en las sucesivas fiestas de fin de año, hasta que terminó la guerra, los soldados repitieron el mismo ritual, pese a las órdenes de los altos mandos de cada Ejército.
La Navidad tiene ese significado. Es parar y hacer una tregua.
Ojalá este sentimiento se mantuviera todos los días. El mundo, sin dudas, sería distinto.
Te puede interesar...
Leé más
Habitación Macbeth, una obra que nació en pandemia y no pierde vigencia
-
TAGS
- Navidad
Noticias relacionadas









