Vienen los caños de TGC

Transportadora Gas del Centro será la operadora del nuevo gasoducto troncal que llevará producción de Vaca Muerta hasta Buenos Aires y Santa Fe. Licitan la obra en julio.

POR CRISTIAN NAVAZO - Especial

El incremento de producción de Vaca Muerta registrado en el último año ya genera un cuello de botella en la infraestructura para llevar el gas hacia los grandes centros de consumo del país.

Para atender a esa demanda, el gobierno nacional impulsa la construcción de un nuevo gasoducto troncal para abastecer a Buenos Aires y al cordón industrial del Litoral.

El secretario de Energía de la Nación, Gustavo Lopetegui, anunció durante la apertura de la última reunión de la Mesa Vaca Muerta, que se realizó el jueves en el Espacio Duam de Neuquén, que en la primera quincena de julio se realizará el llamado a licitación para una nueva licencia de transporte de gas que será bautizada Transportadora Gas del Centro (TGC) y tendrá a cargo la operación del ducto.

Habrá un periodo de 60 días para la presentación de ofertas, y el objetivo de Nación es realizar la adjudicación en octubre.

“Hemos hablado con todas las empresas del sector, con empresas internacionales, y estamos en la recta final”, dijo Lopetegui.

El funcionario nacional destacó que el presidente Mauricio Macri está muy interesado en concretar la obra del gasoducto que en una primera etapa llegará hasta la localidad bonaerense de Salliqueló y luego conectará con la provincia de Santa Fe.

De esta forma, TGC será la tercera licenciataria de transporte de gas, junto con Transportadora Gas del Sur (TGS) y Transportadora Gas del Norte (TGN).

Las compañías interesadas en participar en la licitación, que la Secretaría de Energía de la Nación espera lanzar en la primera mitad de julio, deberán garantizar una cantidad mínima de volumen a transportar y proponer la traza del gasoducto, así como también la tarifa que esperan cobrar a las empresas productoras.

Si se cumplen los tiempos planificados por el Gobierno, el ducto estaría operativo para el invierno de 2021. El principal objetivo es reemplazar con gas de Vaca Muerta el GNL que se importa en los barcos que inyectan producción en la terminal de Escobar.

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El proyecto prevé dos grandes etapas: la primera, desde Neuquén hasta Salliqueló, en la provincia de Buenos Aires, donde el nuevo gasoducto puede conectarse con el sistema actual de transporte de TGS para llegar al Gran Buenos Aires y al Litoral; y la segunda, desde Salliqueló hasta un punto del sistema de transporte de TGN próximo a la ciudad de Rosario. En total, se trata de una obra de 1100 kilómetros de ductos.

La financiación se haría con dinero del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) de la Anses, con el aporte de la agencia de inversiones estadounidense OPIC (Corporación para la Inversión Privada en el Extranjero) y con recursos privados. El primer tramo demandará una inversión en torno a los 800 millones de dólares, mientras que el proyecto ascenderá a los 2000 millones.

Ya hay empresas que presentaron sus declaraciones de interés en construir el gasoducto tras la convocatoria abierta por la Secretaría de Energía a través de la Resolución 82. YPF y la transportista TGS hicieron una presentación conjunta y TGN, firma controlada por el grupo Techint, también participó.

La gran incertidumbre que deberá saldar la inversión pasa no por el lado de la producción de gas, sino por la demanda, dado que se propone abastecer un mercado que aún no está maduro.

Por eso se buscará que la regulación prevea incentivos para despejar las dudas de los inversores, que están relacionados a las condiciones económicas del servicio de transporte, en particular para el acceso a la capacidad y a las tarifas que se cobrarán, las cuales serán superiores a las que rigen al mercado actual.

La construcción del nuevo tendido va en tándem con otras posibilidades hacia futuro. Una de ellas es la chance para el país de que en el mediano plazo las productoras puedan exportar gas natural licuado (GNL) desde el puerto de Bahía Blanca. Aunque para eso hacen falta millonarias inversiones que forman parte de diálogos entre las operadoras pero que en el actual contexto económico y electoral requieren de mayor certidumbre.

Mientras tanto, hay obras intermedias que ya garantizan el transporte desde las áreas a los ductos troncales.

Una de las más importantes es la de TGS que, con una inversión de unos 300 millones de dólares, conectará una docena de áreas.

Ese tendido tendrá en total unos 150 kilómetros y también incluye la obra de una planta de tratamiento que acondicionará 5 MMm3/d para su posterior ingreso a los sistemas regulados de transporte desde Tratayén.

Sin embargo, el caudal que captará será de hasta 60 MMm3/d, con un diámetro de 36” y una presión de 97 kg/cm2, con una inversión final de 800 millones de dólares.

El gasoducto atravesará las áreas hidrocarburíferas de Bajada de Añelo, Bajo del Choique, La Invernada, Pampa de las Yeguas I y II, Parva Negra Este y Oeste, La Escalonada, Rincón La Ceniza, Los Toldos Norte, Sur, Este y Oeste, La Calera, El Orejano y Sierra Chata, beneficiando también a otras áreas en su zona de influencia.

Esta mayor disponibilidad de shale gas es lo que presiona para conseguir más mercados y nuevas obras de transporte.

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