La Sala I de la Cámara del Crimen, a cargo de los jueces Pablo Lucero, Magdalena Laiño y Jorge Rimoldi, resolvió que Irineo Garzón quede detenido por el delito de “abuso sexual agravado con acceso carnal”, tras la apelación de la fiscal del caso, Silvana Russi, y Mariela Labozzetta, titular de la Unidad Fiscal Especializada en Violencia contra las Mujeres (UFEM), junto con la querella de la víctima con los abogados Alejandra Cabrera y Pablo Baqué.
Según trascendió, Ricardo Sánez, el fiscal de cámara, mantuvo el criterio de las funcionarias judiciales y pedirá la inmediata detención del imputado, mientras que la resolución de los camaristas se dará a conocer por cédula, ya que no se llevará a cabo ninguna audiencia oral de tipo presencial o virtual. Fuentes del caso confirmaron a Infobae que Garzón será detenido en las próximas horas.
Por otro lado, este miércoles, los abogados querellantes indicaron que harán una presentación para que al menos otras tres presuntas víctimas sean incorporadas formalmente como testigos a la causa que investiga a Garzón.
En sus relatos, habría nuevas pruebas del acoso del comerciante a sus empleadas y la repetición de un modus operandi de captación. Se desconoce, sin embargo, si existe una nueva acusación de abuso. La fiscal Russi es quien deberá definir si acepta o no la integración de sus relatos en la instrucción.
Este lunes por la mañana, en tanto, Garzón Martínez se presentó en los tribunales para su indagatoria y aceptó responder preguntas de la jueza Zucconi. En su declaración, negó haber violado a la joven -a pesar de las amplias pruebas en su contra que incluyen tres lesiones sangrantes compatibles con abuso sexual-, aseguró haber tenido un consentimiento previo y hasta llegó a hablar de una relación previa.
Por otra parte, el martes se llevó a cabo un análisis toxicológico a la sangre y orina de la víctima que servirá para determinar si la joven efectivamente fue drogada al momento del ataque. Según trascendió, los resultados preliminares de las pericias toxicológicas indicaron que no se encontraron restos de estupefacientes como cocaína o marihuana en las muestras. Sin embargo, todavía resta conocer los resultados definitivos en donde un laboratorio de alta complejidad intentará determinar la presencia de psicofármacos o analgésicos en la joven víctima.
En su declaración como testigo, la víctima relató que el contacto con el imputado había comenzado por Facebook, dos días antes de la entrevista laboral que finalmente mantuvieron el 23 de enero pasado, en la que la joven esperaba comenzar a trabajar en el local de venta de uniformes médicos de Garzón en el barrio porteño de Balvanera. Durante la reunión, tras beber un vaso de jugo que el hombre le ofreció repetidamente, comenzó a sentirse mareada. “Sintió mareos, hormigueo en los brazos, dificultad para hablar y llegó a llamar a la hermana”, describe el expediente.
“Creo que el dueño de donde trabajo me drogó porque me siento mareada”, expresó la víctima en el mensaje que le envió a través de WhatsApp con la dirección en donde se encontraba. La hermana de la joven avisó de manera urgente a su madre, quien se encontraba cerca del comercio y denunció el abuso al 911.
Tras llamar varias veces, la Policía de la Ciudad ingresó al local, que tenía las persianas bajas, y hallaron a la víctima tirada sobre una escalera en el fondo del comercio con el torso desnudo y supuestamente bajo el efecto de psicotrópicos, “con el pantalón desabrochado, descalza, inconsciente, llorando y balbuceando”. Junto a ella estaba el dueño del negocio y acusado de abuso, Garzón Martínez, quien fue detenido en un primer momento y luego excarcelado.
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