A 190 años de la última batalla
Dicen los testimonios históricos que las lagunas quedaron teñidas de rojo por la gran cantidad de sangre que se derramó en aquella batalla. Fue un combate brutal que pocos se lo esperaban, pero que marcó un punto en inflexión en la historia de la independencia de los pueblos sudamericanos.
Hace 190 años, en el amanecer del 10 de enero de 1832, el general Manuel Bulnes al frente de 1.000 soldados partió de la ciudad trasandina de Chillán rumbo a las lagunas de Epulafquen, en el norte del territorio de Neuquén, con un objetivo claro: terminar con la resistencia realista que encabezaban seis hermanos que ya eran casi una leyenda en Chile: los Pincheira.
Bandoleros y saqueadores, los Pincheira peleaban para la corona española y representaban el último foco de resistencia frente a los vientos de libertad que refrescaban a todo el continente.
Bulnes los sorprendió cuatro días después en el campamento que los guerrilleros habían improvisado junto a un importante ejército compuesto de criollos y pehuenches, en ese rincón neuquino.
La batalla fue intensa, pero los realistas terminaron derrotados. De todos los hermanos varones, uno solo (José Antonio) sobrevivió y logró escapar hacia Mendoza, donde allí negoció su rendición. Tiempo después terminó trabajando en la hacienda del general Bulnes. De las mujeres de la familia se desconoce el destino que corrieron. No se sabe si murieron o lograron escapar.
Lo que nunca se encontró fue el legendario tesoro compuesto de oro y joyas que supuestamente los Pincheira habían escondido en algún lugar de la cordillera y que todavía alimenta el mito.
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