A las apuradas sale todo mal

Hay que replantear las 24 horas que tiene la fiscalía para acusar, porque está visto que no le alcanza.

Esta semana el país conoció que Neuquén tiene un Código Procesal Penal que permite a una persona estar acusada de dispararle a un policía federal pero seguir en libertad.

Con horror, la ministra de Seguridad de la Nación, Patricia Bullrich, y el jefe de la Policía Federal Argentina, Néstor Roncaglia, se desayunaron con la novedad. “El oficial herido estaba siendo trasladado en avión y el gitano ya estaba libre. No entendemos, y si esto es común en Neuquén, a mí me preocupa que sea así”, dijo Roncaglia a este medio.

La indignación es entendible, pero también hay que entender el poco tiempo que hay para formular cargos. Y acá no voy a hacer una defensa de la fiscalía, para eso están los fiscales, tan sólo voy a defender un punto de vista del que hablo hace tiempo.

En 24 horas y con los pocos muchos elementos que hay, un fiscal debe realizar una acusación lo más certera posible y determinar con lo que tiene si existe riesgo de fuga o de entorpecimiento de la investigación para pedir la preventiva, siempre que el delito prevea un pena de prisión efectiva.

Si surgen, como ese día, varios detenidos, el margen de error crece y termina pasando lo que pasó, que no se analizó a fondo el caso y nos enteramos porque el gobierno nacional salió a defender su discurso en torno a la labor la policial, si no, ni nos enteramos.

Es por eso que, insisto sobre lo mismo, es necesario que el plazo de detención se extienda de 24 a 72 horas para que haya un margen para trabajar de la mejor manera posible. Obvio que no hay que olvidarse de que hay una persona detenida que tiene derechos. Todo esto genera tensiones de un lado y del otro pero, bueno, hay que encontrar un equilibrio que sirva para la sociedad.

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