A los papás deudores les duele no usar el auto

No obtienen el carnet si no pagan la cuota alimentaria y así se ponen al día.

Pablo Montanaro

montanarop@lmneuquen.com.ar

Neuquèn.- La cuota alimentaria destinada a los hijos de una pareja que se separa es uno de los problemas más complejos a resolver tras la ruptura del vínculo. Ese pago mensual que, por lo general, debe hacerle el padre de los chicos a su ex pareja es el comienzo de otra disputa que en muchos casos llega a litigios judiciales.

En la provincia de Neuquén, en los últimos cinco años casi se duplicó la cantidad de deudores alimentarios morosos. Hay algo que les duele a los incumplidores: no poder actualizar el carnet de conducir por su condición de deudores. Y en muchos casos, es lo que los moviliza a ponerse al día (ver aparte).

De acuerdo con la información suministrada por el Registro Provincial, dependiente de la Subsecretaría de Justicia y Derechos Humanos, en 2010 había 25 personas que incumplieron con la obligación alimentaria, en tanto que en 2015 se registraron 47. En la actualidad, 298 personas se encuentran en esa condición, de las cuales 26 se incorporaron en lo que va de este año al registro. De ese total, 4 son mujeres.

Asimismo, en el período 2010-2015 sólo 17 personas fueron dadas de baja del registro por haber regularizado su situación.

El registro fue creado por la Ley 2333 y comenzó a funcionar en el 2001. Desde el registro explicaron que el alta de los morosos se produce a partir de un oficio judicial a través del cual el juez ordena inscribir al alimentante como deudor. La condición de morosidad se aplica cuando el padre o la madre adeude total o parcialmente dos cuotas alimentarias consecutivas o seis discontinuas al año. La nómina de los deudores se publica dos veces al año en la página web del registro. Desde la dirección del organismo señalaron que la ley “no persigue una cuestión sancionatoria o de escrache del deudor”.

Bastan dos cuotas impagas para que un padre ingrese en el registro de deudores alimenticios.

Al figurar en la nómina de morosos, el deudor queda inhabilitado, entre otras cosas, para acceder a habilitaciones o licencias comerciales, ser designado como funcionario en organismos públicos, acceder a créditos bancarios, tarjetas de créditos, abrir una cuenta corriente y renovar u obtener la licencia de conducir.

La cuota alimentaria no se limita sólo a la comida, sino que incluye otras necesidades de los chicos como salud, educación y esparcimiento. Para fijar una cuota se tienen en cuenta los ingresos de los alimentantes y las necesidades del alimentado en caso que éste tenga una discapacidad o problemas de salud.

El monto que establece el juez de Familia es al menos el 20% del sueldo del alimentante y de ahí en adelante. Abogados consultados señalaron que por lo general el monto que se abona finalmente ronda entre un 30 y un 35%. “Porque el 20 por ciento de un sueldo básico de 15 mil pesos daría 3000 pesos lo que no cubre ninguna de las necesidades del chico”, explicaron.

Pero aclaran que este valor puede modificarse en caso de que los padres tengan un gran poder económico.

“Sienten que poder conducir es un símbolo de hombría”

“Lo que más les afecta a los deudores alimenticios es cuando quedan inhabilitados para renovar el registro de conducir. El tener el carnet y poder conducir para el hombre es como un símbolo de hombría”, afirmó Daniel Tur, abogado especialista en Familia.

“En una ocasión, un chofer de taxi que nunca le había pasado a la madre de su hija la cuota fijada judicialmente, que más o menos era de 2000 pesos por mes, como no podía renovar la licencia para manejar el taxi, pasó repentinamente de alegar históricamente que no tenía dinero para pagar la cuota”, contó el abogado en diálogo con este diario.

“Es más, el hombre de este caso pasó a ponerse al día con 120 mil pesos en un solo pago, ya que hacía años que no aportaba un solo peso por el sustento”, comentó el profesional.

También puso como ejemplo el caso de un deudor que había obtenido un cargo como concejal de una localidad de la provincia y debió ponerse al día para que lo sacaran del registro de deudores alimentarios. Sólo así accedió a pagar la cuota todos los meses.

Por su experiencia en tratar este tipo de casos, Tur consideró que el incumplimiento del pago de las cuotas alimentarias no pasa siempre por una cuestión de “castigo” del hombre hacia la ex mujer.

Sostuvo que en muchos casos “el desentendimiento con las necesidades de los hijos tiene que ver con un previo desapego producto de no haberse vinculado nunca con ellos plenamente”.

Agregó que, por lo general, la persona que tiene que hacer frente al pago de la cuota alimentaria, y que además comparte mucho tiempo con sus hijos por el régimen de contacto acordado, le parece “injusto” pagar la cuota, ya que manifiestan que prácticamente la mitad del mes están ellos con los hijos.

Tur consideró que el registro es una herramienta fundamental “para que los deudores alimentarios, independientemente de las razones que pudieran tener para incumplir, paguen la cuota y se pongan al día con lo atrasado y así cubrir las necesidades de sus hijos”.

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