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Abigail Cares: de Cutral Co al mundo gracias al belly dance

En plena pandemia, participó una competencia internacional y se llevó el tercer puesto. También ofrece clases virtuales para las niñas de su localidad.

Cuando Abigail Cares tenía apenas cuatro años, su vocación se desplegó con toda su fuerza frente a sus ojos. En la celebración de un cumpleaños de 15, un grupo de bailarinas de danzas árabes alegraron a los asistentes con sus coreografías, y la nena entendió que ella quería estar en ese lugar. Su deseo era tan intenso que hoy, 15 años después, triunfa en competencias internacionales con esos mismos trajes y esos mismos movimientos.

“Empecé a bailar desde muy chiquita y siempre lo tomé con mucha disciplina”, explica la joven oriunda de Cutral Co. Durante su infancia, y aún hoy, no existen compromisos que tengan la fuerza suficiente para suspender sus ensayos de baile, porque sabe que sólo con una práctica intensa puede lograr la perfección.

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Abigail asegura que no le pesa. Admite que existen días en los que el cansancio se hace notar y que los pasos no salen, sin importar cuánto redoble los esfuerzos. También hay fallas enormes que le arrancan lágrimas de los ojos. Sin embargo, ella prefiere tomarlo como un hobby, como un entretenimiento diario y como un camino que hace a ritmo lento, con un pequeño paso a la vez.

La danza atraviesa su vida por completo y la joven de 19 años ya tiene un título de profesora y bailarina. Ha probado diversas disciplinas además del árabe, como clásico, español y otras ramas más modernas, que incluyeron un curso con acrobacias a cargo de Flavio Mendoza. Pero nunca se aleja de su sueño de los cuatro años, ese que despertó cuando vio a las odaliscas en acción.

“Me gusta el árabe porque es la disciplina que tiene movimientos más variados, las demás son más repetitivas. En el árabe se puede variar con los elementos y con las coreografías”, afirma Abigail, que también es profesora en el área de Cultura de la Municipalidad de Cutral Co.

Con apoyo del gobierno local, la bailarina participó de numerosas competencias que le permitieron conocer muchas ciudades del país. Estuvo en Rosario, Mendoza, Córdoba, Mar del Plata y Buenos Aires, entre otros destinos.

“Gracias a la danza pude conocer lugares hermosos y también a mucha gente nueva”, dice y agrega que en cada competencia absorbe nuevas formas de vivir la danza: otras coreografías, otros ritmos, otras maneras de ensayar y versiones nuevas de lo que más le gusta hacer, el belly dance.

Su gusto por el árabe la motivó, en las últimas semanas, a participar de la competencia Miss Internacional Belly Dance, que se hacía de forma virtual pero con base en Ecuador y con jurados de Estados Unidos. La joven tuvo que preparar un video de tres minutos con una coreografía, que preparó y ensayó junto a su docente desde los 11 años, Ismael Cisterna.

Esta vez no hubo viajes ni encuentros con otros bailarines. Sin embargo, a la competencia no le faltó adrenalina. “Le había pedido a mi mamá que me haga un traje nuevo para usar en el video, pero no llegó con el tiempo”, se ríe Abigail. Con el reloj corriendo, tuvo que pedirle a su modista de siempre que cosa una pollera en un puñado de horas. “Se levantó muy temprano ese día para que la ropa esté lista y la pueda usar en el video”, aclara.

Con una coreografía cuidada y un vestuario impecable, la bailarina dejó lucir su talento en los tres minutos de video. A eso sumó otra filmación en la que tenía que presentarse en inglés. Lo que llegaron después fueron dos semanas de ilusiones y expectativas, mientras el jurado elegía a un ganador. “Salí tercera, entre bailarinas de distintos países”, recuerda con alegría Abigail, que se subió al podio con otra bailarina argentina y una joven de Brasil.

Como la danza es el eje de su vida, la joven de Cutral Co pasa muchas horas ensayando y viendo bailar a los mejores exponentes del mundo del belly dance, que comparten sus coreografías a través de las redes sociales. Su dedicación la llevó a convertirse en docente del área de cultura de la Municipalidad pero, aunque comenzó a dar clases presenciales a las niñas de la ciudad, tuvo que trasladar sus enseñanzas al mundo virtual.

“Gracias al apoyo de la Municipalidad, muchas niñas de bajos recursos pueden tomar las clases”, señala la profesora. “Hay muchas nenas que tienen un potencial enorme pero no tienen el apoyo de su familia, porque el árabe es una disciplina bastante cara, con los trajes, los elementos y las competencias”, aclara.

Así, el apoyo del gobierno local le permitió llevar a sus alumnas a competir a Neuquén capital el año pasado, lo que significó un espacio de aprendizaje y nuevas emociones para las más chiquitas, que están dando sus primeros pasos en el belly dance. La alegría mayor, sin embargo, fue cuando se llevaron los trofeos como grupo y cuando vieron a Abigail, su profesora, subirse al escenario para recibir el premio revelación.

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Como la danza atraviesa su vida por completo, la joven optó por estudiar una carrera terciaria que tuviera relación con lo que más le apasiona. “Siempre aparte de la danza tomé clases de piano, y mi profesora me dijo que estaban haciendo audiciones para entrar en la Escuela Superior de Música de Zapala; me dijo que me presentara porque me podía ir muy bien”, recuerda.

Con ese incentivo, se presentó en los exámenes e ingresó a un curso preliminar que atravesó en paralelo a su quinto año de secundario. Así, desde el año pasado se convirtió en estudiante del profesorado de música y hace meses ve sus clases afectadas por la pandemia de coronavirus.

A pesar de su juventud, Abigail ya dio pasos firmes en el mundo de la danza y obtuvo un trabajo formal como docente de la disciplina. “Mucho tiempo me ayudaron mi mamá y mi hermano a costear los gastos de los trajes y las competencias, pero hoy tengo un trabajo como profesora que me permite cubrir algunas cosas”, explica.

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Sin embargo, aún no sabe a dónde la llevará el empeño que pone en todo lo que hace. “Al profesorado de música lo veo como un trabajo pero a la danza no, por es lo que me apasiona”, dice y agrega que sueña con mudarse a Buenos Aires para tomar clases con los principales exponentes argentinos del belly dance.

Mientras tanto, ofrece un ejemplo a seguir para sus alumnas más chicas, esas que también se fascinan con las odaliscas y el contoneo de sus caderas. “A las nenas les digo que Tienen que aprender a auto evaluarse, ser exigentes en lo que desean conseguir porque no va a ser como por arte de magia”, dice la bailarina y aconseja: “No tienen que perder su esencia, siempre humildes, siempre brillando con luz propia sin apagar a nadie, porque hay escenario para todas”.

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