Adrián Suar, el perro al que le gusta ir al colegio

Apareció de la nada en una escuela y lo adoptaron.

POR FABIAN CARES / redaccion@lmneuquen.com.ar

Una mañana cualquiera hace unos cuatro meses, entró por la puerta de la escuela y sin querer cambió su vida y la vida de todos en ese lugar. Hasta encontró su propia identidad, ya que recibió un nombre a su difícil existencia, a simple vista. Al cruzar el umbral también ganó dos fieles protectoras que le brindaron su corazón a través de su cuidado y protección.

La docente de séptimo grado Elba Valenzuela y la vicedirectora de la Escuela Primaria 135 de Mariano Moreno, Alejandra Morán, adoptaron a ese extraño animal que tiene un raro andar y pronto comenzaron a llamarlo Adrián Suar, por el reconocido actor y productor, el Chueco.

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Tímidamente, Adrián comenzó a entrar y salir de la escuela, a recorrer los distintos salones por unos momentos, como reconociendo el terreno o vigilando esa gran casa que le había dado cobijo. Los niños le fueron dando el cariño y el afecto que la calle no le había dado.

A lo largo de los días, la mascota se fue transformando en una postal obligada de alumnos, padres y docentes que diariamente llegan a la institución. Nadie sabe desde dónde vino, ni a dónde va a descansar cada noche. Lo cierto es que por las mañanas es el primero en llegar a la escuela y suele estar sentado esperando que abran la puerta.

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Los niños y maestros sin querer se han impuesto como primera tarea del día ver a Adrian y hacerle un cariño. “Me enterneció desde el primer momento, al verlo con esa notable discapacidad al caminar. El defecto lo hacía único y se me ocurrió ponerle ese nombre. Pronto todos comenzaron a verlo seguido en la escuela y se fue ganando el corazón de todos”, dice Alejandra.

“Me acompaña a todos lados y también acompaña a los chicos en las distintas actividades. En una ocasión, en una actividad escolar en la galería en la que los alumnos estaban sentados escuchando las palabras de un cuento de una maestra, Adrián estaba en el medio y hasta parecía muy concentrado en lo que se decía. Eso nos llenó el corazón de ternura”, añade.

Tanto es el amor que despertó el can entre el alumnado, que durante la Feria de Ciencias que la escuela realizará el 27 de septiembre los niños de la sala de 5 años del turno tarde le construirán a Adrián, “el patita chueca”, una casita con envases tetrabrik reciclados y la van a decorar con fotos de él.

El perro pareció llegar a la escuela con un mandato: enseñar el significado del amor más allá de los límites. El respeto a todas las vidas. Los animales tienen una capacidad de inspirar gratitud y fidelidad que los transforman en un ejemplo de existencia. Adrián no vino a aprender a la escuela, sino que vino a enseñar sobre el amor y el respeto.

La mascota sigue correteando en la escuela, con dificultades pero con mucho empeño. Hoy tiene dos mamás humanas, un montón de hermanos y una casa enorme.

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