Mientras preparo mi copita de caña con ruda para empezar agosto, pienso en aquella recordada frase que escucho desde chico, en tiempos muy lejanos a los millennials: “Hay que pasar agosto”. Dicen que es el último mes fuerte del invierno, el más largo del año y la antesala de la primavera y las fiestas de fin de año, que llegan en cuestión de días una vez superado el octavo mes del año.
El mes que arranca hoy no solo marcará el avance incipiente de la campaña de vacunación en Neuquén y el país -según el gobernador, nueve de cada diez neuquinos mayores de 18 ya tienen una dosis al menos-, sino que será bisagra para demorar la llegada de la variante Delta a esta región de la Patagonia. La posibilidad está latente, y se han intensificado los controles de aquellos que llegan desde el exterior.
Agosto también será el camino principal hacia las PASO del 12 de septiembre. Con internas que dejan heridas, precandidatos que buscan afianzarse y fórmulas mágicas en algunos casos, la campaña para las elecciones primarias se intensificarán en las próximas semanas. Los cuestionamientos a decisiones adoptadas en plena pandemia y sus efectos seguramente se repetirán en los diversos discursos de quienes buscan ocupar un escaño en el Congreso de la Nación.
¿Será agosto el mes de la nieve en la cordillera? ¿O habrá que esperar a septiembre? El efecto del cambio climático y la sequía reinante en la región marcó las vacaciones de invierno, donde el sol fue dueño de la cordillera, lejos de mostrar el ansiado manto blanco. Esperemos que la nieve sea invitada especial, en vistas de la temporada estival.
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