El tribunal correccional de Nevers (centro) agregó a esa pena una prohibición definitiva de ejercer la profesión y multas por un total de 10.500 euros.
En su consultorio podía recibir "entre 18 y 26 pacientes por día", según dijo él mismo. Tenía una vida lujosa hasta que las demandas empezaron a acumularse por parte de pacientes a los que había mutilado y estafado.
Se censaron 120 víctimas. Entre los demandantes, unos denuncian desvitalizaciones en nervios de dientes sanos; otro, que consultó por una caries, terminó con problemas en toda la dentadura, o quien necesitaba un puente terminó con ocho dientes arrancados y la boca ensangrentada durante días.
En julio de 2012, con la excusa de tener el brazo inmovilizado a raíz de un accidente doméstico, cerró el consultorio.
A fines de 2013, cuando estaba ya inculpado y bajo control judicial, se fugó a Canadá, según él, con la intención de "suicidarse".
Fue detenido en ese país en septiembre de 2014 cuando trataba, en efecto, de quitarse la vida.
Durante la investigación, se descubrió que había sido ya objeto de sanciones en Holanda a raíz de demandas de pacientes.
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