Alcohol y energizante: una mezcla común en chicos de 12 a 14 años

Un estudio bonaerense alerta sobre un problema que crece. En mayores de 18, lo consumen el 93%.

Uno de cada tres niños de entre 12 y 14 años reconoció haber probado alcohol mezclado con bebidas energizantes, que tienen una alta concentración de sustancias estimulantes, como cafeína y taurina, y suplementos dietarios, de acuerdo a un informe difundido por la Defensoría del Pueblo bonaerense. El trabajo, elaborado en base a entrevistas con niñas, niños, adolescentes y jóvenes bonaerenses, estuvo a cargo del defensor del Pueblo adjunto, Walter Martello. El relevamiento arrojó que el 45,1% de los adolescentes de entre 12 a 18 años consume estas mezclas y en los jóvenes de 18 o más años ese porcentaje trepa al 93%.

Los adolescentes dijeron que acceden a los energizantes en quioscos (52,9%), supermercados (40,3%) y boliches (6,6%). La Defensoría alertó que “en este último caso se está infringiendo la prohibición establecida por Ley de Nocturnidad, que establece que cervecerías, cafeterías, bares y otros sitios públicos donde se desarrollen actividades similares ‘no podrán vender, expender o suministrar las bebidas que por su fórmula se consideren energizantes o suplementos dietarios’”. Para Martello, “las empresas que controlan la producción y comercialización de bebidas energizantes, alientan el consumo mediante la mezcla con jugos frutales y envases tuneados con llamativos colores y dibujos, a los que se suman mensajes que asocian el consumo de estos productos con celebraciones y climas festivos. Y por más que no estén mezcladas con alcohol, el solo hecho de tomar energizantes conlleva riesgo para la salud, especialmente si quienes consumen son niñas, niños o adolescentes”, alertó.

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Según la Asociación Médica de Canadá, debido a estos hábitos, podrían provocar menor sensación de bienestar, trastornos del estado de ánimo, baja autoestima e incluso depresión; peor rendimiento escolar, mala calidad del sueño; exacerbación del asma, obesidad infantil, aumentos de la tensión arterial; incrementos indeseables de la glucemia; problemas dentales y óseos.

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