Un hombre de 48 años fue víctima de un feroz ataque de dos perras pitbulls que estaban sueltas cuando pasó frente a una vivienda del barrio Intercultural de Aluminé.
La víctima contó que el hecho ocurrió este lunes cuando pasó caminando y los dos canes se le abalanzaron y lo arrastraron al piso. El ataque cesó sólo cuando la hija adolescente de la dueña llamó a los animales.
“Mi marido fue a hacer un mandado a unas cinco cuadras de casa. Cuando regresaba caminando, con el barbijo puesto, salieron dos perras y lo atacaron. Fueron a morderlo directamente, ni le ladraron. Comenzó a pedir auxilio a los gritos y salieron algunos vecinos pero no se animaron a intervenir. Sólo pararon cuando la hija de la dueña salió y las llamó”, relató Mariana, esposa del herido.
Dijo que luchó con las dos perras para que no le mordieran la cara y el cuello. Al tratar de impedírselo una de las pitbulls le mordió el brazo derecho y le trabó la mandíbula. La trató de sujetar en el piso mientras con la otra pierna le tiraba patadas a la otra perra para que no lo atacara.
Indicó que en el brazo derecho recibió la herida más importante, evalúan si le afectó una arteria, otra fue a la altura de la cintura donde siente dolor intenso y también en la rodilla izquierda, que fue cuando lo tiraron los animales al tratar de reincorporarse. El hombre fue llevado por un vecino al hospital.
“La semana que viene le sacharían los puntos. Hay que hacerles placas. Anoche recién pudo dormir. Antes lo hacía a intervalos mientras pegaba patadas entre dormido. Se ve que fue tremendo el ataque que vivió, de milagro no lo mataron”, señaló la mujer.
Luego Mariana se enteró que la dueña tenía un acta de Zoonosis del municipio de Aluminé advirtiéndole que no debía tener las pitbulls sueltas porque ya había tenido otro problema. “Estaba avisada. En la cuarentena no hay prácticamente nadie en la calle. Pasó mi marido que luchó para sobrevivir, pero si hubiese pasado un niño”, se preguntó.
Ante el ataque, radicaron la denuncia y las perras fueron llevadas a Zoonosis. “La dueña se presentó a pedir disculpas, que era la hija la que las había soltado sin su autorización. Ella lloraba porque no se las iban a devolver. Yo lo siento pero no hice más que presentar la denuncia, sobre lo que resuelvan no tengo injerencia”, agregó la esposa del damnificado.
Tras añadir: “Amo a los perros pero tengo un marido al que podrían haberlo matado. Lo que hagan con ellas no depende de mí. Hay que tomar conciencia de la responsabilidad que implica tener perros y no tenerlos sueltos”.
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