Cachetada de fe en la Justicia

Cuando todo parecía estar perdido, un Tribunal de Impugnación nos dio una cachetada de fe y puso en su lugar a los jueces de Garantías que consideran que puedan obviar la voz de los peritos especializados y decidir a sus anchas, es decir, de manera arbitraria.

Esta situación se dio con un caso muy sensible como lo es el abuso sexual denunciado por dos jóvenes. El acusado es un ginecólogo muy conocido y supuestamente encumbrado en Neuquén, Guillermo Focaccia, quien ya atravesó un proceso idéntico entre 2009 y 2011 del que fue sobreseído.

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En agosto, Focaccia fue absuelto por mayoría gracias a los votos de María Gagliano y Ana Malvido, quienes pusieron más el ojo en la vida familiar de las jóvenes que en el ginecólogo y sus extrañas prácticas a la hora de atender a sus pacientes, entre las que se destacan preguntarles en forma vulgar si tenían sexo, si llegaban al orgasmo, además de utilizar posiciones nada convencionales para un examen médico.Ni esto ni los testimonios de otros expertos en la materia, así como informes psicológicos y psiquiátricos, alteraron el mundo de las juezas que absolvieron a Foccacia.

Esperemos que esta vez la Justicia no se deje obnubilar por un apellido y termine escuchando a las víctimas.

El Tribunal de Impugnación integrado por Florencia Martini, Liliana Deiub y Richard Trincheri echó por tierra la arbitrariedad de las juezas de Garantías y mandó a que se haga un nuevo juicio donde se valoren los informes profesionales y el testimonio de las víctimas.

Las víctimas deberán pasar nuevamente un proceso en el que enfrentarán a su agresor sexual y revivirán momentos degradantes. Esperemos que la Justicia esta vez no se deje obnubilar por un apellido resonante y escuche a las víctimas de una buena vez.

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