Por primera vez desde la crisis cambiaria y el reconocimiento oficial de unos próximos meses difíciles, y luego de la denuncia de aportantes truchos y de los anuncios de nuevos aumentos en el transporte público, el Gobierno volvió a la práctica partidaria del timbreo en la provincia y las principales localidades del país. En la previa admitían un “momento difícil” y se hacía énfasis en “escuchar”.
Sin la participación del presidente Mauricio Macri -de viaje en Sudáfrica-, ni de la vicepresidenta Gabriela Michetti -presente en la inauguración oficial de la Exposición Rural en Palermo-, la gobernadora María Eugenia Vidal encabezó la actividad junto a un puñado de ministros nacionales y provinciales. La gobernadora visitó la ciudad de Magdalena, en el interior bonaerense, y estuvo acompañada del intendente local, Gonzalo Peluso, y el subsecretario de Asuntos Municipales, Alex Campbell.
“Igual salimos, con lluvia, con botas, con campera, igual salimos”, se escuchaba decir a la gobernadora mientras saludaba a una vecina a la que después le explicó que utilizaron hormigón para el pavimento de esa cuadra. En algunos tramos bajo la lluvia, también habló con comerciantes y un policía. “Tenemos que dar la cara, escuchar. Nos ha ido bien por ser distintos en eso. Son momentos difíciles y hay que salir”, señaló un funcionario de primera línea de la gobernadora en la previa del timbreo en la Provincia de Buenos Aires, el de mayor cantidad de distritos.
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