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La Mañana

Caos en la ciudad por el paro de los choferes de Indalo

Unos 80 mil usuarios se vieron perjudicados por la medida. Reclaman el cobro del mes de febrero.

Neuquén > Un paro sorpresivo de los choferes de Indalo dejó ayer sin servicio a toda la ciudad y generó serios trastornos entre los usuarios, quienes asombrados por la medida debieron ingeniárselas para movilizarse y cumplir con sus tareas habituales. El enojo de la mayoría de los 80 mil neuquinos que utilizan a diario el transporte se hizo notar, sobre todo durante las primeras horas, cuando la medida se desconocía. Luego, la situación se fue descomprimiendo. No así la bronca de los perjudicados que, una vez más, hicieron públicas las deficiencias del servicio y reclamaron intervención de las autoridades competentes.
La protesta, encabezada por un grupo de choferes que impidió la salida de los vehículos de la base del Oeste, se inició en reclamo del pago de los salarios de febrero y la mejora de las unidades. Al cierre de esta edición, y a pesar de las opiniones encontradas, no había acuerdo y el regreso del servicio era una incógnita, aunque todo hacia pensar que volvería hoy.
“Queremos nuestros sueldos y queremos seguridad para los usuarios”, dijo Leonardo Oscar Rincón, delegado de los trabajadores, quien aseguró que hasta no tener el dinero adeudado no abandonarían el bloqueo.
Desde la empresa, el gerente de Marketing, Ismael Infante, explicó que ayer al mediodía la totalidad de los sueldos fueron depositados y que en cuestión de horas los empleados podrían confirmarlo a través de sus cuentas, por lo que descartaba el regreso del servicio. Agregó que el grupo movilizado no estaba vinculado a la dirigencia de UTA (Unión Tranviario del Automotor) y que lo correcto hubiese sido que los choferes anticipen la medida de fuerza, al menos por cordialidad hacia los usuarios.
También desde el Municipio calificaron la iniciativa como imprudente y adelantaron que la empresa será multada como corresponde.
 
Historias mínimas
Con enojo y sorpresa, los usuarios no tuvieron otra alternativa que acudir al ingenio y la comunión para cumplir con sus obligaciones. Así fue como algunos optaron por las caminatas y otros por compartir los viajes en taxis o remises para abaratar costos. 
En horarios pico, la ciudad se llenó de cientos de transeúntes molestos, de vehículos que colapsaban las vías de acceso y de un andar incesante de taxis que no daban abasto con la particular demanda. Algunos hasta optaron por subirse a los colectivos interurbanos para, al menos, acercarse a sus lugares de destino.
“Hace una hora que estamos esperando y nos estamos enterando del paro en este momento. Los que llegamos tarde y luego nos vemos perjudicados con el descuento del día somos los que todos los días viajamos incómodos en estos colectivos”, dijo Graciela, quien esperaba sobre calle San Martín sin saber del paro.
“Si ellos reclaman que se les pague el sueldo está bien, pero acá somos todos trabajadores”, sentenció Osvaldo, a lo que Josefa agregó: “Con estas medidas queda hago en claro, siempre somos los trabajadores los que terminamos perjudicados, y muchas veces nos perjudicamos entre nosotros mismos”.
Claudia, de Almafuerte II, contó que se vio obligada a tomarse un taxi para poder llegar al centro, mientras que Maira y Araceli tuvieron que recurrir a sus padres para poder llegar a la facultad a horario. “Salimos a las 9 de la mañana y no vimos pasar ningún colectivo. Yo vivo cerca del Aeropuerto, y un taxi me saldría más o menos 70 u 80 pesos, por lo que tuve que pedirle a mi papá que me lleve”, dijo.

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