El año, que en esta ocasión comienza el lunes 8 de febrero, se inicia con una cacofonía de innumerables gongs, platillos y fuegos artificiales cada vez más sofisticados que suelen dejar cada año cientos de heridos al ser encendidos por personas que han bebido alcohol y no son expertas en su manejo.
Según la tradición, los fuegos alejan a los malos espíritus, sobre todo a un monstruo llamado Nian. Para una mayor protección, en las ventanas de las casas se colocan farolillos con formas animales e imágenes de los dioses de las puertas en parejas en las entradas.
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