Dónde ubicar el ventilador para refrescar la casa sin aire acondicionado
La posición del aparato y algunos trucos simples pueden mejorar la circulación del aire y ayudar a bajar la sensación térmica en días de mucho calor.
Cuando el calor se vuelve intenso y no hay aire acondicionado, el ventilador pasa a ser un recurso clave para sobrellevar las altas temperaturas. Aunque su capacidad de enfriar es limitada, una correcta ubicación y algunos trucos caseros pueden potenciar su efecto, como así también mejorar notablemente la sensación térmica dentro del hogar.
Con pequeños ajustes, es posible lograr un ambiente más fresco y confortable sin aumentar el consumo eléctrico.
Uno de ellos es la ubicación del aparato. Cabe recordar que siempre, sea donde sea que coloques al ventilador o al aire acondicionado, su ubicación será sumamente importante.
Para que un ventilador enfríe como un aire acondicionado, ubícalo cerca del suelo o frente a una ventana para mover aire fresco, o en altura para expulsar aire caliente, creando ventilación cruzada con otro ventilador.
Otra de las alternativas es enfocarlo apuntando hacia el techo para distribuir el aire uniformemente, o usar otros trucos como colocar hielo enfrente del ventilador o toallas húmedas encima del mismo.
La mayoría comete el mismo error con el ventilador y lo ubica de manera incorrecta. No solo hay que encenderlo para que cumpla su función, sino que es importante el hecho de saber dónde.
También existe lo que se denomina como "la regla de los 40 centímetros", en la que se dice que se debe dejar un espacio libre de al menos 30 o 40 centímetros frente al ventilador. De esta manera, el flujo de aire se desenvolverá de otra manera y no sufrirás en verano.
Por último, y más allá de la ubicación, es importante activar la circulación del aire del ventilador de lado a lado, para evitar que el aire se estanque y romper con las bolsas de calor.
Por qué no se debe dormir con el ventilador apuntando a la cara
Cuando duermes con el ventilador apuntando hacia tu cara, el aire seco irrita los senos paranasales y las vías respiratorias, haciendo que produzca más mucosidad. Esto puede derivar en dolores de cabeza y congestión.
El ventilador remueve y expulsa polvo, ácaros y polen, que son inhalados, desencadenando o agravando alergias, tos y estornudos, dando paso a otros problemas como asma o sinusitis.
Pero todo no termina ahí, ya que el flujo continuo de aire puede causar que los músculos se tensen y contraigan, provocando rigidez, calambres y dolor en el cuello y hombros cuando te despiertas.
El aire constante del ventilador también puede resecar la piel y los ojos, sobre todo si se duerme con la boca entreabierta. Por esto, se recomienda ubicarlo en otro lado y activar el modo rotación.
Factores a tener en cuenta a la hora de comprar un ventilador
-La potencia del ventilador: medida en vatios (W), determina en gran medida su consumo energético. Un ventilador de mayor potencia generalmente consumirá más electricidad. Al elegir un ventilador, es importante considerar la potencia necesaria para el espacio que se desea refrescar.
-La velocidad de funcionamiento del ventilador también influye en su consumo. Cuanto más rápido gire el ventilador, mayor será el consumo de energía.
-Los ventiladores, al igual que otros electrodomésticos, cuentan con etiquetas de eficiencia energética que clasifican su consumo desde A+++ (más eficiente) hasta G (menos eficiente). Elegir un ventilador con una etiqueta de eficiencia energética alta (A+++, A++, A+) permitirá reducir el consumo eléctrico.
-La temperatura y la humedad del ambiente influyen en el consumo del ventilador. En climas más cálidos y húmedos, el ventilador tendrá que trabajar más intensamente para generar una sensación de frescor, lo que aumentará su consumo.
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