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La Mañana Proverbio

El antiguo proverbio zulú que cambiará tu forma de ver el liderazgo en el trabajo

En tiempos donde retener información parece dar poder, una vieja tradición oral africana revela por qué guardar secretos te empobrece a vos y a tu entorno.

"Ukwazi yinyanga, ayigugi" (zulú) "El conocimiento es como el fuego: se toma prestado de los vecinos"

Este proverbio pertenece a la tradición oral zulú del sur de África, donde el fuego ocupaba un lugar central en la vida comunitaria: no solo como fuente de calor y cocción, sino como símbolo de continuidad, ya que mantener una llama viva dependía de compartirla entre hogares antes de la existencia de fósforos o encendedores modernos.

Cuando un fuego se apagaba, la familia acudía a un vecino para "tomar prestada" una brasa y reavivar el propio. De esa práctica cotidiana surgió la metáfora: así como nadie posee el fuego en exclusiva, tampoco el conocimiento pertenece a un solo individuo, sino que circula y se sostiene gracias al intercambio constante entre las personas.

El significado profundo

El proverbio desmonta la idea de que el saber es un recurso escaso que se agota al compartirlo. Al contrario: como el fuego, el conocimiento se multiplica cuando pasa de una persona a otra sin disminuir en su origen.

Retenerlo por miedo a perder ventaja o estatus resulta, bajo esta lógica, un empobrecimiento colectivo y también personal, porque una comunidad que no comparte lo que sabe termina, tarde o temprano, a oscuras.

Equivalente en el refranero español/occidental

  • "La vela no pierde nada por encender a otra."
  • "El saber no ocupa lugar" (con un matiz distinto: no solo no pesa, sino que crece al repartirse).

Reflexión para el Día a Día

En ambientes laborales donde a veces se confunde la información retenida con poder personal —el colega que no documenta procesos, el líder que no forma a su equipo por temor a volverse prescindible—, este proverbio ofrece una lógica opuesta y más sostenible: quien enseña generosamente no se debilita, fortalece la red de la que también depende.

Mentorear a un junior, compartir un error propio para que otro no lo repita, o simplemente responder con paciencia una pregunta "básica" son formas modernas de prestar una brasa. La pregunta útil no es cuánto sé, sino cuánto de lo que sé está realmente circulando.

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