Clientelismo, tierras y crimen
Un hecho desafortunado, pero que estaba dentro de una crónica anunciada, sucedió esta semana en la provincia de Neuquén, más precisamente en Vista Alegre: un joven fue asesinado a balazos cuando le cuidaba, en una carpa, el terreno a su hermana en un loteo rural que de a poco se fue convirtiendo en una toma. El lamentable episodio tiene un trasfondo que en esta provincia no es nuevo, que es el acceso a la tierra y el manejo político y clientelar que hay alrededor del tema. Fernando Paredes era un vecino de esa localidad que, como tantos otros en ese pueblo rural, con poco futuro por el desmantelamiento de la industria frutícola, fue empujado por el sistema a la necesidad de tener un terreno. El loteo en cuestión tiene una historia compleja. Hace casi una década, un empresario donó a la Municipalidad más de 50 lotes de los 200 de una chacra. Lo hizo con un listado de personas por ordenanza, que de a poco se fue cambiando. Se sospecha que cada intendente que pasó por la ciudad utilizó y armó a su antojo qué personas podían ocupar esas tierras. Y en ese contexto, todo se dilató. Quienes aparecían como beneficiarios de esos lotes de a poco empezaron a formar parte de la nada. Hace una semana, luego de conocerse que esas tierras ya estaban escrituradas, un grupo de vecinos comenzó a presionar con una toma. Ahí empezó toda una batalla entre vecinos. Como se dice, una suerte de “guerra entre pobres”, donde el Estado municipal no pudo poner freno, en un pueblo donde todos se conocen las caras. Ahora, no solo el pueblo tiene que convivir con la desidia y la sed de venganza, sino con la falta de acceso a la tierra para las familias humildes.
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