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La Mañana restorán

Cocinó gratis para ayudar en pandemia y perdió su restorán

Ciro Costa colaboró mientras pudo en un merendero del barrio Uriburu, en Chos Malal. Este año, debió cerrar su negocio porque no tenía para pagar las deudas.

Ciro Costa trabajó durante años como chef en Chos Malal. En el momento más difícil de la pandemia, salió por los medios para reunir donaciones para un merendero del barrio Uriburu, donde también hacía viandas y les daba clases de cocina a los chicos. Sin embargo, mientras se dedicaba a ayudar a otros, sus deudas se acumularon y lo obligaron a cerrar su restorán.

Ciro trabajaba gratis en el merendero junto al grupo Vientos del Sur. En marzo de 2020, cuando todo se cerró y les quedaban apenas seis cajas de leche para repartir, se animó a salir en la radio para pedir ayuda. En cuestión de días, tenía el depósito lleno y lo contactaron personas de distintas provincias. Hasta un chef asentado en Estados Unidos organizó una choripaneada y aportó un generoso monto en dólares para los chicos del barrio Uriburu.

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Con esfuerzo, el grupo sostuvo el merendero hasta diciembre, cuando ya no había manera de seguir adelante. En medio del trabajo constante por mantener el merendero, Ciro tuvo que hacerle frente a la caída de la actividad en su propio restorán, un poco por las restricciones y otro poco por la crisis económica que profundizó la cuarentena.

En marzo, de este año, ahogado por deudas impagables, Ciro debió bajar la persiana de su negocio. En diálogo con Al Final de Todo por LU5, contó que lamenta tanto la dificultad para sostener el merendero como su propio ahogo financiero, "que es el de muchos".

Recordó que, "desde fines de marzo del año pasado hasta diciembre, estuvimos trabajando a sol y a sombra con el merendero que tenemos con los compañeros de Vientos del Sur en el barrio Uribiburu, preparándole comida a la gente durante mucho tiempo y fueron ocho meses donde la pandemia visibilizó mucho más la necesidad de la gente".

ciro costa chef chos malal

Indicó que asistían a 240 personas "y, a medida que fue evolucionando la pandemia con todos los matices que tuvimos en un año y pico, se fueron cambiando algunas modalidades". Agregó con pesar que, a principios de 2021, "se levantó el merendero, la parte de preparación de viandas y de comida, y empezamos a dar proporciones de mercadería".

Dijo que hoy, "en el merendero, retomamos alguna actividad, pero no podemos hacer todo" y que extraña los cursos de cocina a los chicos de Uriburu, donde "la idea era, con lo poco que los pibes tienen y sus familias, buscarle una vuelta de tuerca".

"Los sectores más carenciados, más vulnerables, laburan 14 horas por día, ocho duermen y no te alcanza el día, comés unos moñitos con un poco de sal y así vivís los siete días de la semana", subrayó. Por eso, él apuntaba a variar el menú con un poco de carne y verduras, aunque la inflación y la crisis hicieron muy difícil la compra de alimentos frescos.

Ciro recalcó que soportaron "toda la pandemia sin ayuda del Estado provincial, municipal ni nacional", ni en el merendero ni en su vida privada, como un pequeño comerciante obligado a mantener su local vacío durante meses.

"En lo personal, en el restorán, cerramos en marzo de este año porque se volvió insostenible, no tuvimos ayuda tampoco de la provincia y fue una situación muy rara y compleja con la pandemia", precisó.

Aclaró que hoy tiene los ingresos de otro negocio, una pequeña librería llamada Veo Veo, que mantenía desde hace unos años más como una actividad cultural que económica. Relató que él iba a ese negocio "cuando era chiquito y me llevaban mi papá y mi mamá y después llevé a mis hijos".

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Cinco años atrás, la dueña de Veo Veo cerró porque se había jubilado y estaba cansada y él decidió hacerse cargo. "Ese verano, no nos pudimos ir de vacaciones y decidimos invertir en la librería y, mientras tanto, yo tenía mi restorán", aclaró. Entonces, Ciro no imaginaba que un día iba a depender de esa segunda entrada.

Sobre su restorán, sostuvo que no ve la manera de reabrir porque "quedé con una deuda impresionante que, hasta el día de hoy, estoy viendo cómo taparla". Detalló que tiene pagos atrasados "de monotributo, Rentas, luz y ahora me llegó la intimación del EPEN".

Confió que trata de tomar esta experiencia del lado positivo, aunque se hace difícil cuando "ves las mezquindades que hay en campaña, las especulaciones". Sostuvo que la pandemia sacó a la luz muchas necesidades que después "se van enmascarando, guardando debajo de la alfombra, pero siguen estando".

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