La OMS trabaja en productos para tratar de controlar esta epidemia ya que no existe un medicamento ni una vacuna. El dengue, la fiebre amarilla y el chikungunya sirven de base para los estudios científicos, ya que todas estas enfermedades se transmiten por el mismo mosquito que desde finales de 2015 mantiene en vilo a varios países del trópico en América Latina.
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