Cómo evitar la rabia en las mascotas

En la mayoría de los casos es una enfermedad letal. La vacunación es un factor clave.

La rabia es una enfermedad mortal, de tipo aguda e infecciosa, que afecta a muchos animales. Es causada por el virus Rhabdoviridae, el cual afecta directamente al sistema nervioso central, cursando una encefalitis con una letalidad cercana al 100%. Por eso es indispensable tomar los recaudos necesarios para evitarla.

La rabia se contagia a través de la mordedura o por contacto directo de mucosas o heridas con saliva del animal infectado y, así como nuestra mascota puede ser la víctima, nosotros también ya que es transmisible hacia los humanos. Se trata de una afección sumamente peligrosa: en la mayoría de los casos, la rabia conduce a la muerte de la mascota.

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Para evitar esta enfermedad, lo más importante es llevar a cabo una consulta veterinaria para que el especialista detalle qué vacunas deberán suministrarle a la mascota. Luego, hay que controlar las salidas del animal, ya que es ahí cuando está más expuesto. Vale decir que la esterilización suele ser una alternativa interesante en este punto, ya que por medio de ella los animales tienden a vagar menos y es más fácil controlarlos.

Por otro lado, se debe mantener limpio el lugar en donde vive su mascota, mientras que su alimento tiene que estar dentro de la casa y no en el patio, de esta manera uno evitará que la comida atraiga a animales infectados de rabia que puedan contagiar a su mascota.

Por último, es muy importante que la estructura general de la casa en donde usted convive con la mascota esté prolijamente cerrada y bien controlada. Lo cierto es que a veces existen construcciones anexas en donde anidan murciélagos y esto resulta peligroso en función de la salud del animal ya que puede contagiarlo de rabia.

Vacunación en cachorros. Por Sergio Gómez (veterinario)

Un buen plan de vacunas anual es fundamental para proteger a tu mascota del contagio de enfermedades virales que tienen alta tasa de mortalidad. Los animales más susceptibles son los cachorros, principalmente a parvovirus y moquillo, y los añosos al moquillo.

En el caso del gato, se empieza a los dos meses de edad y lo más común es aplicar tres dosis de triple felina separadas por un intervalo de un mes entre cada vacuna; esto lo protege de herpesvirus, calicivirus y rinotraqueítis felina. Se completa el plan con la vacuna antirrábica que, al igual que en el perro, se debe aplicar obligatoriamente a partir de los cuatro meses.

En el can se comienza a los 45 días de edad, siendo lo más común aplicar una vacuna quíntuple, que protege contra parvovirus, moquillo, parainfluenza, adenovirus y hepatitis infecciosa canina.

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