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Con el apoyo de los neuquinos, Libracos da pelea

La campaña solidaria para evitar el cierre de la emblemática librería, llevó esperanza a sus dueños.

“El horizonte ha cambiado drásticamente y tenemos un panorama esperanzador. Libracos no cierra gracias a ustedes”, fue el mensaje de Santiago Rivas, hijo de los dueños de la emblemática librería ubicada en el Bajo de esta ciudad que despidió el 2020 con el anuncio de que cerraba sus puertas por la difícil situación económica que atraviesa.

Santiago había comunicado a través de las redes sociales que luego de cuatro años de crisis económica más el año de pandemia, “se hace cada vez más difícil mantener el comercio”. Y confirmó que comenzarían con la liquidación del stock de libros. “No nos van quedando más alternativas para hacer frente al pago de sueldos a empleados y deudas atrasadas a proveedores”, explicó.

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El mensaje esperanzador que dejó Santiago por estas horas fue realizado luego de que, ante el inminente cierre de la librería de la calle Corrientes al 200, escritores, lectores y vecinos lanzaron una campaña a través de las redes sociales con el objetivo de ayudar. Bajo el título “No al cierre de Libracos”, convocaron a la compra de por lo menos un libro. Desde el martes, la respuesta fue inmediata. Mucha gente se acercó a colaborar y comprar libros, y aguardaban con distanciamiento en la fila que llegaba hasta la calle Mitre.

“La difusión de esta propuesta no era solo para colaborar con la situación financiera, sino para que sepan que los valoramos y los vamos a extrañar”, se leía en la convocatoria de los vecinos y amigos de la librería creada por Marta Echeverría en 1973.

Desde el martes, en que se anunció el cierre, los neuquinos respondieron a la convocatoria de la compra de al menos un libro, difundida a través de las redes, para salvar a la emblemática librería.

“La reacción de la gente ha sido explosiva y no paramos de atender. Una locura. No esperábamos una afluencia tan nutrida e inmediata. Estamos muy agradecidos y emocionados al mismo tiempo”, expresó Santiago a LM Neuquén, que no deja de asombrarse de que la gente espere varias horas para entrar a comprar. “Todos se llevan algo, revisan los libros que quedan, hay un espíritu por ayudar que nos conmueve”, agregó.

“La reacción de la gente ha sido explosiva y no paramos de atender. Una locura. No esperábamos una afluencia tan nutrida e inmediata. Estamos muy agradecidos y emocionados al mismo tiempo”, expresó Santiago Rivas, hijo de los propietarios de Libracos, y actualmente al frente del comercio.

El propio gobernador Omar Gutiérrez se hizo eco de la situación y solicitó a los ministerios de Cultura y Educación de la provincia, como así también al Copade, la búsqueda de alternativas para salvar a la librería. "Como neuquino no me es indiferente la situación que atraviesa la querida Libracos, un actor destacado y de amplia trayectoria para nuestra cultura y que además es parte del patrimonio cultural intangible de la provincia", escribió el martes el gobernador en su cuenta de Twitter. Por su parte, el secretario del Copade, Pablo Gutiérrez Colantuono, confirmó que la librería, junto con otras dos, serán declaradas espacios culturales de Neuquén y podrán acceder a programas específicos que colaboran con la reactivación cultural.

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Calidad humana y profesional

Los vecinos de la ciudad que se sumaron a la campaña solidaria por Libracos recordaron la calidad profesional y humana de sus propietarios, Néstor Rivas y Genoveva "Beba" Jaramillo. “Los que estamos en Neuquén desde hace años y los nativos, todos conocemos bien a Néstor y Beba; sabemos de la calidad profesional con que se atiende en esa librería, un lugar donde los vendedores leen y por lo tanto están en condiciones de recomendar. Además, todos sabemos cómo han bancado a quien estaba en la mala, y hoy quienes están en la mala son ellos”, expresaron.

Gladis Hernández, una clienta de Libracos, recordó que un día fue a preguntar el precio de un libro que le habían pedido a su hija en el colegio. “Era caro, sin embargo el vendedor que me atendió me dijo: ‘Llévelo y cuando tenga la plata me lo paga’. Gestos como este me pasaron una sola vez y fue en Libracos”, comentó.

Por su parte, Daniela Mendoza recordó que "cuando era muy chiquita, ahora tengo 44 años, mi mamá me llevaba a Libracos, en esa época estaba en la esquina de Perito Moreno y Corrientes. Creo que yo estaba aprendiendo a leer y recuerdo que me hacía elegir cuentos o pequeños libros con dibujos de perritos y flores".

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