Con el mejor promedio, se trajo el título de médica

Una neuquina consiguió graduarse con honores en la Universidad del Sur.

Flavio Ramírez
Ramirezf@lmneuquen.com.ar

Neuquén.- María Eugenia Perticone siempre quiso ser médica. La vocación le nació temprano, no recuerda si en el Jardín Escondido o en la Escuela Primaria 205 de Alta Barda, pero para cuando terminó la secundaria en el colegio Pablo VI ya tenía decidida cuál sería su profesión. Partió a estudiar a Bahía Blanca, donde la semana pasada le entregaron el título y la distinguieron por ser el mejor promedio de la Universidad Nacional del Sur con 9,37, un logro que por primera vez alcanza un estudiante de medicina.
De regreso en Neuquén y mientras espera el resultado de su examen de residencia, María Eugenia, de 24 años, nos recibe en su casa. "La voy a matar", dice sobre su orgullosa abuela, Kelly Acuña, quien organizó la entrevista y le contó a todos sus conocidos el logro de su nieta.

En diciembre, la joven rindió su último examen, una práctica hospitalaria. Allí estaba su familia para acompañarla y cumplir con el rito de enchastrarla por la recibida. Habían pasado siete años desde que se fue a estudiar. Primero hizo un año de Biología para poder entrar a Medicina, tal como lo exige el plan de estudios.

"Siempre me gusta volver a mi casa. Cuando estoy acá, disfruto estar con mi familia y mis amigos. Lo que tiene Neuquén es que tiene muchos espacios verdes para disfrutar, los ríos, los lagos, tener tan cerca la cordillera o el mar. Es una ciudad linda, fresca". María Eugenia Perticone

"Siempre me gusta volver a mi casa, que es Neuquén", dice con un mate amargo en la mano mientras cuenta cómo fue vivir siete años lejos de su mamá Silvia, sus hermanas Renata y Cheyenne, su padrastro Francisco y su papá Eduardo: "Lo más triste fue estar lejos, porque se extraña a la familia y los seres queridos, pero el objetivo de terminar la carrera ayudaba a mitigar el dolor".

Si bien la carrera le llevó muchas horas de esfuerzo, no todo fue estudio. "No viví como un sacrificio no poder tener más tiempo libre, pero siempre que pude disfruté de estar con mis amigas, porque el tiempo que pasa no se recupera", dice la flamante médica amante del rock, las novelas épicas y la serie Breaking Bad.

Contó que los primeros años fueron difíciles porque extrañaba y no podía adaptarse, pero la vida universitaria la hizo sentir cómoda y no extrañar tanto a Andrea e Isabel, sus amigas desde jardín.
"Es una etapa que se cierra y ahora comienza una nueva que no sé cómo va a seguir. Estoy contenta por lo que vivo y disfruté muchísimo lo que pasó", dice.

Ahora espera con ansias poder ingresar al hospital municipal de Bahía Blanca a hacer la residencia de Medicina Clínica. Aunque asegura que Neuquén es su lugar en el mundo, no sabe qué le deparará el futuro.

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