El Superior Tribunal de Justicia de Corrientes dejó firme la condena de 28 años de prisión para el exjuez Walter León Turraca Schou (60), por corrupción y abuso sexual de varios niños vulnerables mientras ejercía su cargo.
En su fallo, los jueces de la Corte provincial señalaron que Turraca Schou fue condenado no por sus inclinaciones sexuales, “sino porque esas prácticas fueron llevadas a cabo con personas menores de edad y a cambio de una retribución monetaria”. E indicaron: “Eso es lo que la ley reprime, pues se afecta el sano y libre desarrollo de la esfera sexual; siendo en el caso evidente las secuelas psíquicas deformantes producidas en las víctimas”.
Y afirmaron que los chicos dejaron en claro “el rechazo que les producía realizar algunos de los actos de contenido sexual que les eran solicitados por el encartado o su negativa a participar en forma grupal en los mismos”. Los ministros del Superior Tribunal de Justicia defendieron el trabajo del Tribunal Oral Penal de Santo Tomé. Y dejaron en claro que “todos los elementos de prueba valorados han brindado el grado de certeza necesaria en la decisión del juzgador para dictar una sentencia condenatoria”.
Durante el juicio oral -pero no público- que se realizó entre octubre y noviembre de 2020, dejó al descubierto una red de pedofilia en Ituzaingó. Así surgieron los nombres de un sacerdote -ya fallecido-, de un comisario y un profesor que, junto a Turraca Schou, abusaban de chicos que tenían entre 12 y 17 años. En general, elegían a sus víctimas entre familias disfuncionales o vulnerables.
Una de las víctimas contó que había compartido estudios en la Escuela 107 con uno de los hijos del juez en lo Civil, Comercial, Laboral, de Menores y Familia. El reencuentro se produjo apenas unos años después, cuando tenía 14 o 15 años y trabajaba acarreando las bolsas con mercaderías de los clientes de un supermercado de Ituzaingó para poder ganarse algunas monedas y así contribuir a la deteriorada economía familiar.
“Yo ya salía y él me siguió. Ahí me dijo si nos podíamos encontrar para tener sexo por dinero”, contó. El encuentro se concretó poco después en un hotel que funcionaba sobre la ruta 12. Los abusos se prolongaron en forma esporádica hasta que el adolescente cumplió la mayoría de edad. También su hermano menor fue víctima del magistrado.
El por entonces juez conocía la vida de los chicos porque muchos habían pasado por su juzgado acusados de delitos menores. “Él decía que me quedara tranquilo, que iba a mirar mis causas”, contó una víctima.
Te puede interesar...









