Conmovedor: se casó en la clínica con su gran amor

Berta padece una enfermedad terminal. José le dio el gusto y dijeron "sí, quiero" ante la felicidad de su hija.

Berta cumplió ayer su último deseo. Con 64 años y afectada por un cáncer de estómago terminal, se casó con el amor de su vida en la terapia de la Clínica de Imágenes de Neuquén. Su hija lloraba conmovida.

Las médicas que ayudaron a organizar la ceremonia no podían creer lo que presenciaban. Berta Gladys Urrutia ingresó a su boda en silla de ruedas. Pero su estado, aun así, era deslumbrante.

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Con el prístino vestido blanco que su propia hija había utilizado para el cumpleaños de quince, y sosteniendo ferozmente un ramito de delicadas flores rosadas, se unió en matrimonio con José Luis Hernández. Un casamiento conmovedor en un lugar profundamente atípico para tal acto.

Berta y José fueron pareja durante muchos años, desde que eran jóvenes. Él oriundo de Bahía Blanca y ella de Zapala, se conocieron en una confitería de Neuquén y lograron formar una familia entre viajes y aventuras juntos. Pero aunque el amor los seguía uniendo, un día se separaron.

Hasta que Berta, quien atraviesa la etapa final de un cáncer gástrico avanzado, se animó a lo que siempre había soñado.

“Mi mamá para el 31 de diciembre viajó con mucho esfuerzo a Bahía Blanca y le pidió casamiento a mi papá. Ella quería desde hace mucho tiempo que esto sucediera. Mi papá pensaba que era un chiste, le decía “¿ahora?, si estamos viejos ya”, pero era un deseo de mi mamá. Así que, bueno, lo apretamos un poquito. Y decidió que sí”, contó Verónica Hernández, de 33 años, hija de la reciente pareja.

El conmovedor acto protagonizado por sus padres no dejó de ser un gran regalo personal para la hija del flamante matrimonio. Se la vio cargada de emociones.

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El evento congregó a la familia por una situación agridulce, pero logró elevar los ánimos de quienes se encontraban en el segundo piso del centro de salud. La idea se logró concretar gracias a los trabajadores de la clínica, quienes presenciaron por vez primera un casamiento en ese entorno.

“Nunca me pasó en mi vida ver esto. La idea fue acompañar el momento, brindarle un lugar agradable, lo mejor posible para que todo salga bonito y tengan un lindo recuerdo. Y, de paso, me gané el ramo”, relató entreviendo al final el inicio de una sutil sonrisa la doctora Alejandra Oliva.

Berta fue operada, pasó por un tratamiento quimioterápico y ahora es paciente terminal en cuidados paliativos. Pero, pese a que no hay más tratamiento médico que ofrecerle, se logró sacarle más de una sonrisa durante los breves diez minutos que duró la ceremonia.

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