En un palco de la abarrotada plaza Kim Il-sung en pleno centro de la capital Pyongyang, frente a centenares de miles de personas entre autoridades políticas, militares, civiles norcoreanos, periodistas y visitantes extranjeros, el líder norcoreano desafió así a EE.UU. y mostró por primera vez en público su misil balístico intercontinental KN-08 que, según los medios surcoreanos, tendría un alcance de 10.000 kilómetros, además de desplegar modernos tanques, vehículos acorazados y drones.
Desde que llegó al poder en diciembre de 2011, sólo había hablado en público en abril de 2012 con motivo del centenario del nacimiento de su abuelo, el "presidente eterno" Kim Il-sung.
El desfile comenzó con una procesión de infantería en la que miles de soldados, escoltados por carros de combate y vehículos acorazados, recorrieron la plaza con pasos militares coordinados al milímetro, para finalmente formar los clásicos mosaicos con los nombres de los Kim y principales lemas del régimen.
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