Cuba
La urna con las cenizas de Fidel Castro, a la vista en un vehículo sin techo y protegida por una caja de cristal, inició ayer un largo viaje de 1000 kilómetros hacia el oriente cubano, donde el líder nació, combatió y será sepultado.
La urna fue llevada desde el Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, a unos pasos de la Plaza de la Revolución, por soldados, en una ceremonia militar de honor. La caravana que acompañará a Castro en su último viaje recorrerá todas las localidades del país por las que pasó cuando vino desde Santiago de Cuba hacia La Habana, tras librar una guerra victoriosa contra el régimen de Fulgencio Batista.
Será un viaje de tres días, en una caravana que terminará el domingo, cuando los restos del comandante sean sepultados en el cementerio de Santa Ifigenia, el más antiguo del país. Envuelta en un bandera de Cuba y de madera de cedro, la urna con las cenizas salió del edificio a manos de dos soldados quienes, con una breve ceremonia militar, la colocaron en el remolque decorado con flores blancas. Fue un acto solemne al que asistió el presidente Raúl Castro, miembros de la alta dirección del Gobierno y del Partido Comunista, y donde también se pudo ver a la esposa del fallecido líder cubano, Dalia del Soto, y algunos de sus hijos, Alex y Tony.
La urna es de cedro porque, según una de sus biógrafas, esos árboles daban un olor permanente a esa madera en Birán, la localidad en la que nació Castro, en una finca de su familia, en agosto de 1926.
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