Cuestiones de efectividad o catarsis
También es cierto que hubo entidades que coinciden en algunos puntos de los mencionados en la nota enviada al gobernador Jorge Sapag. En ella, se da cuenta de cierta falta de presencia de la Provincia de Neuquén en el ámbito nacional e internacional en lo que acciones de promoción turísticas se refiere. Sin embargo, algunas entidades prefirieron tomar un camino de conciliación y avanzar por la ruta del diálogo antes de salir al cruce del Gobierno.
Quienes optaron por la primera postura no vieron con buenos ojos la medida, al tiempo que recordaron que a su entender se viene dando desde hace algún tiempo cierta falta de protagonismo neuquino en el concierto de provincias turísticas del país.
Además, algunos empresarios reclaman mayor participación y acompañamiento estatal y, de paso, una entrevista con el gobernador. «Nunca viene mal», aseguran.
A esto se suma la preocupación en torno a la inversión que el sector privado realiza y el riesgo que corre su capital cuando no existen políticas claras al respecto.
En este sentido, una de las mejores acciones que un gobierno puede realizar -si se refiere al beneficio de una actividad turística- no es justamente la de mandar a hacer folletos o afiches turísticos para repartir por docenas en una exposición. Por el contrario, las medidas más eficaces son las que garantizan la seguridad en el territorio provincial, la existencia de centros médicos bien equipados y con los profesionales necesarios para hacer frente a las demandas de la población estable y de los visitantes ante una eventual emergencia y la conservación de las rutas.
Si un gobierno logra consolidar estos tres pilares, el camino hacia la promoción turística -que nunca es fácil- se vuelve, al menos, un poco más sencillo.
Estas medidas no invalidan de forma alguna el trabajo que en forma conjunta el Estado y el sector privado deben llevar adelante a la hora de elaborar un plan de promoción a gran escala, pero sin quitar los ojos de una realidad que está al alcance de la mano. Sólo basta con recorrer un par de kilómetros de la Ruta Nacional Nº 234 entre La Rinconada y Junín de los Andes, ruta que si bien es cierto es nacional, atraviesa territorio provincial. Por lo tanto, no está de más que alguien levante la voz en dicho sentido y diga por caso que el lugar fue reparado hace pocos meses. Pero hoy es un verdadero peligro para el conductor desprevenido o no acostumbrado a los caminos de montaña.
La idea de contar con una empresa estatal que se ocupe del tema turístico se sostiene sólo con la participación de todos los sectores involucrados en la materia. En el caso contrario, éste será un órgano paquidérmico donde algunos pseudo empresarios y varios ignotos funcionarios concurran a hacer catarsis una o varias veces al mes.
Lo cierto es que es hora de comenzar a trabajar en procura de un plan integral que contenga a todos los sectores y que permita afianzar una actividad que sin lugar a dudas está condenada al éxito.


