Ginny Burton, una mujer de 48 años, tuvo un drástico cambio de vida que en el pasado nunca habría imaginado. Siempre pensó que "moriría en el banco de un parque de un pinchazo en el brazo o de un disparo en la cabeza", escribió hace unas semanas, añadiendo que lo que nunca imaginaba es que fuese a ser tal y como es hoy. La mujer acompañó el mensaje con una imagen en la que se muestra ella misma hace algunos años en prisión y, en la actualidad, tras graduarse en la universidad.
Ginny Burton dio más detalles de su vida, marcada desde el principio por los problemas con las drogas y con la justicia. Burton entró rápido al mundo de las drogas. Su madre, que padecía una enfermedad mental, era adicta y traficante; su padre ingresó en prisión cuando ella tenía cuatro años por robos a mano armada. A los seis años su madre le dio marihuana por primera vez; a los 12, metanfetamina y a los 14, ya había fumado crack.
De adolescente, a los 16 años, un cliente de su madre la violó y a los 17 trató de suicidarse. Quedó embarazada y el padre de su bebé fue asesinado a tiros. Llegó a tener dos hijos y se casó con un hombre que la maltrataba. Poco más tarde, a los 21 años empezó a inyectarse heroína y a los 23 ya era una adicta. Para conseguir dinero, solía robar a traficantes mexicanos a punta de pistola. Llegó a tener 17 condenas por delitos graves.
Su madre la introdujo en las drogas a los 6 años, robó, fue violada, estuvo presa y ahora, con 48 años, acaba de obtener su título en la universidad.
Por sus problemas con la justicia, ingresó tres veces en prisión. Allí, se desintoxicaba y contemplaba la opción de cambiar de vida; sin embargo, fuera no encontraba las herramientas que hiciesen posible ese pensamiento. Por tanto, cada vez que salía, volvía con las mismas personas y a tener el mismo estilo de vida. La fecha que marcó un antes y un después en su vida fue el 5 de diciembre de 2012. Ese día, un policía la detuvo en un camión robado y, confiesa que recuerda estar esposada pero aliviada y feliz en el asiento del coche de los agentes.
Ahí decidió cambiar de vida. Hizo servicios sociales como parte de un programa de prisión y estuvo durante siete años en un centro ayudando a otros adictos. Tras esta experiencia, decidió comenzar a estudiar. Se inscribió en el South Seattle College y, posteriormente solicitó la admisión a la Universidad de Washington, donde fue admitida y donde en 2019 le dieron una Beca de Honor Martin. Ginny Burton estudió Ciencias Políticas y formó parte del equipo académico de la universidad.
Ahora quiere cambiar el mundo
"Era la persona que solía robar tu bolso cuando pasaba junto a ti. Era la persona que atacaría al azar a alguien en público", confesó Ginny Burton en una entrevista televisiva. En ese reportaje, agregó que para ella "todo el mundo era una víctima y todo el mundo era una presa".
Ahora, desde otro lugar, quiere cambiar el mundo y cree que puede hacerlo cambiando las cárceles. Su intención es que la adicción se enfrente tanto dentro de la prisión como fuera de la misma. Ginny nota en las cárceles lo que ella llama una "indefensión aprendida", que considera una sentencia de muerte.
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