Del viento de Cutral Co a las dunas de oro y el islam en Abu Dhabi

Natalia Zurita. Economista. Desde hace tres años reside en el más rico de los siete Emiratos Árabes, donde trabaja en una aerolínea.

Tiene 29 años y vivió desde chica en Cutral Co, donde aún reside su familia.

En Abu Dhabi, país cuya economía se basa en el petróleo y el turismo, se desempeña como gerenta de Demanda en Etihad Airways, la aerolínea de bandera de Emiratos Árabes.

PABLO MONTANARO
montanarop@lmneuquen.com.ar

NEUQUÉN
A más de 14.500 kilómetros de Neuquén, Natalia Zurita confiesa, a través del correo electrónico, que después de más de tres años viviendo en Abu Dhabi -la segunda ciudad más poblada de los Emiratos Árabes Unidos- ya no encuentra "grandes sorpresas" y que lo que más le costó comprender fue el rol de la mujer en la sociedad.

A un bar puedo ir con una pollera corta, pero en lugares públicos con musulmanes me cuido de tener las rodillas y los hombros cubiertos".

Nació en Luján de Cuyo, Mendoza, en 1986. Cuando tenía seis meses sus padres se volvieron a Cutral Co y allí transcurrió gran parte de su vida. Se recibió de economista y actualmente trabaja como gerenta de Demanda en Etihad Airways, la aerolínea de bandera de Emiratos Árabes, acaso más conocida porque aparece en la camiseta del equipo de fútbol Manchester City.

En 2012, al recibirse en la Universidad de Córdoba y estar trabajando en una distribuidora de gas natural, decidió continuar su carrera en el sector de energía. "Entré a la página de la universidad Masdar Institute of Science and Technology para conocer las carreras de posgrado que ofrecían.

Encontré una maestría en sistemas de ingeniería y management. Todas las carreras estaban orientadas al sector de energía y existía una colaboración con el Instituto Tecnológico de Massachusetts, que me dio la confianza suficiente para considerar que podía valer la pena la experiencia", explica.

En julio recibió un mail en el que le informaban que la aceptaban y debía presentarse a fines de agosto, lo que implicaba que en un mes tenía que renunciar al trabajo, vender sus cosas e irse a vivir sola a pesar de que llevaba 7 años de noviazgo con José, licenciado en Administración.

La pareja consideró la opción de casarse, pero aparecieron los primeros inconvenientes. "Si bien los estudiantes varones podían llevar a sus familias y tener una vivienda provista por la universidad, la realidad no era la misma para las estudiantes mujeres. La universidad se negaba que una estudiante mujer trajera a su marido", explica.

Natalia hizo todo lo que estaba a su alcance, desde negociar con las autoridades de la universidad hasta contactarse con mujeres estudiantes casadas. El tiempo pasaba y ya la joven estaba decidida a no emprender el viaje y dejar de lado una gran oportunidad. Su novio la convenció, le dijo que tenía que irse, que allí estaba su futuro. "Una vez decidido, no miré más hacia atrás", afirma. En el escaso mes que le quedaba hizo que su vida entrara en dos valijas y se tomó el avión.

Ahora la joven vive en un complejo de la empresa que le queda a 10 minutos de su oficina. Su trabajo consiste en estimar la demanda de pasajeros de la aerolínea, que tiene más de 25 mil empleados de las nacionalidades más diversas. "Es un trabajo de alta calidad técnica para un economista y en un ambiente diverso y dinámico", comenta.

El rol de la mujer en la sociedad fue lo que más le sorprendió en los primeros meses en su nuevo país. "No se entiende mirado a través de nuestros ojos. La universidad donde realicé la maestría es del gobierno de Abu Dhabi. Por ende, es conservadora y controla mucho el ambiente de los estudiantes para que sigan las normas musulmanas. Si bien cada uno puede tener la religión que quiera, las normas de convivencia en lugares con mayoría musulmana son bastante estrictas. Vivía en residencias segregadas y prácticamente todas las actividades lo eran", explica.

Cuando se reunía a conversar con sus amigas musulmanas, se le partía el corazón: "Me costaba entender y aceptar lo que decían y su forma de tomar decisiones". Confiesa que con ellas se junta a comer en horas más tempranas y que a un bar "puede ir con una pollera corta pero en lugares públicos con musulmanes me cuido de siempre tener las rodillas y hombros cubiertos".

La mitad de sus días en Abu Dhabi los pasó sin José, hasta que se casaron y él pudo irse a vivir allá. "Sé que en Argentina muchas veces se considera dejar el país como darse por vencido o aun defraudar a la patria. Yo lo vivo completamente distinto. El hecho de que nadie en el mundo sepa de Argentina (excepto por Messi y Maradona) hace que me genere un sentimiento de responsabilidad de cambiar esa realidad", reflexiona.

La mayoría de los argentinos que viven en Emiratos están en Dubai. "A pesar de la cercanía, son culturas muy distintas. Abu Dhabi es más conservador mientras que Dubai está mucho más occidentalizado. Está claro que esto no es para todos. Hace falta determinación y flexibilidad", concluye.

EXTREMOS
Segura pero con calores de 50°

En Abu Dhabi no existe el crimen, dice Natalia, y eso es lo que más le gusta. "Puedo dejar la cartera en cualquier lugar, volver a las horas y la cartera seguirá allí, sin que nadie la haya tocado. O dejar el auto sin trabar y no cerrar la puerta de casa con llave. Son prácticas comunes", asegura. Eso sí, lo que más la hace sufrir es "pasar tres meses al año encerrada por el calor" con temperaturas que pasan los 50 grados . "El agua del mar es caliente como la sopa", ejemplifica. Pero también el calor es "la excusa perfecta para viajar y conocer otros países".

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