Día crucial para Dilma: hoy se define su juicio político

Si lo aprueba Diputados, el proceso pasará al Senado.

Brasilia
La suerte del gobierno de Brasil puede definirse hoy con la votación en la Cámara de Diputados del juicio político de la presidenta Dilma Rousseff, quien ayer acusó al vicepresidente Michel Temer de buscar un golpe de Estado para retirar los programas sociales, entregar la exploración petrolera a las multinacionales y ejercer una "tiranía" violando el Estado de derecho.

Miles de personas comenzaron ayer a movilizarse a favor y en contra del impeachment en Brasilia, San Pablo y Río de Janeiro y en el resto de las ciudades de Brasil, en uno de los días históricos en que más tensión nacional habrá, esperando desde las 14 de hoy el voto en la Cámara de Diputados.

En Brasilia hay un muro metálico que separa a los manifestantes en la Explanada de los Ministerios, donde se seguirá la votación, para lo cual la oposición necesita 342 votos para lograr el impeachment o el oficialismo alcanzar 171 para derribar la propuesta llevada adelante por el presidente de la Cámara de Diputados, Eduardo Cunha, procesado por corrupción, aliado del vicepresidente Temer, del Partido del Movimiento de la Democracia Brasileña (PMDB).

Temer estaba en San Pablo pero al ver que la lista de la oposición para alcanzar el impeachment peligraba, volvió de urgencia a Brasilia ayer en una disputa voto a voto que el ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva -negociador del gobierno- comparó con el "sube y baja de la Bolsa de Valores".

En caso de victoria opositora, el proceso será elevado al Senado, donde en diez días debe votar por mayoría simple si lo acepta. En caso positivo, la presidenta debe dejar el lugar a Temer por 180 días para esperar el juicio final de la cámara alta.

Rousseff está acusada de haber realizado maniobras dentro del presupuesto para cubrir gastos supuestamente sin respetar la ley de responsabilidad fiscal, algo que el gobierno considera un "golpe" por no tratarse de un delito, si es que existe, contra la Constitución, y sí una conspiración de ex aliados como Temer, las cámaras empresariales y parte de las compañías de medios.

El día se inició con un discurso para las redes sociales de Rousseff, tal vez el último aliento para convencer a indecisos y posibles nuevos aliados en caso de que el proceso no sea elevado al Senado.

Rousseff dijo que quienes impulsan su destitución son "traidores de la democracia" que buscan instalar una "tiranía" para terminar con los planes sociales, entregar a las empresas multinacionales la explotación petrolera y convertir a la mayor economía de América Latina en una "republiqueta".

"La palabra golpe estará marcada para siempre en la frente de todos los traidores de la democracia.

Este juicio político es una farsa. Mi nombre no está en lista de sobornos, tampoco soy sospechada de delitos comunes. La denuncia en el Congreso es el mayor fraude jurídico y político de la historia de mi país. Brasil no merece una farsa de este tamaño", dijo Rousseff.

Clima
Lula da Silva salió a pedir calma

El ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva acusó ayer a la elite brasileña de "no gustar" de la democracia, al recordar el suicidio de Getulio Vargas en 1954 en una intentona golpista y el exilio sufrido por el presidente Joao Goulart. También comparó las frenéticas negociaciones con los diputados para la votación de mañana sobre el juicio político de Rousseff con el "sube y baja" de la Bolsa de Valores.

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