Junín de los Andes > El rostro que los feligreses de todo el mundo conocen de la beata Laura Vicuña no es el real. Así lo afirma una investigación secreta llevada a cabo por especialistas en criminalística de Carabineros, que fuera encargada hace un año por monjas salesianas de Argentina y Chile.
La investigación reveló que el rostro de Vicuña no se corresponde con la realidad, por lo que la imagen de la niña que vivió sus ocho primeros años en Lautaro, al norte de Temuco, y murió -presuntamente de una tuberculosis- a los 12 años en Junín de los Andes no era la que el mundo feligrés conoce. Tal es la conclusión del informe pericial de análisis realizado por Carabineros que las salesianas recibieron el 12 de enero en calidad de "documento secreto".
El retrato de Vicuña, difundido por todo el mundo, es una pintura del artista italiano Caffaro Rore, realizada por encargo de las monjas italianas, e inspirado en una niña europea que tenía la misma espiritualidad de Laura, afirman quienes siguieron de cerca el caso.
Sospechas
Consultada al respecto, la monja Elda Scalco, asesora del Centro de Espiritualidad Salesiana de Junín de los Andes, indicó a la prensa que "nosotras sabíamos que esta imagen nunca había tenido repercusión; es por eso que las salesianas argentinas y chilenas, a principios del año pasado, encargamos un estudio a Carabineros de Chile, que comprobó científicamente el rostro verdadero de la beata. Nunca nos cuadró la niña con zapatos de charol y cuidadoso peinado con la imagen de niña patagónica de aquel entonces".
Luego de la publicación del libro “Conocimiento de Laura Vicuña" (1990), del padre Ciro Brugna, las salesianas argentinas comenzaron a sospechar que la imagen conocida no era la verdadera, ya que en sus páginas hay una fotografía de un grupo de alumnas del Colegio María Auxiliadora, de Junín, en la que aparece la beata con rasgos distintos a los conocidos. Además, había otra versiones, como la de sor Piai, directora del Colegio María Auxiliadora (1900), quien la describió así: "Laura tenía cara redonda, cutis blanco, rostro siempre rosado, ojos grandes hermosos y más bien oscuros, mirada inteligente e ingenua; modesta, sonrisa habitual, aun en los sufrimientos. Lloraba y reía al mismo tiempo, la pose de la cabeza un poco inclinada hacia la derecha...". Esta descripción reafirmó las sospechas de las monjas locales.
Investigación
Largo tiempo tardó el equipo de Carabineros en verificar la identidad de la foto del libro del sacerdote Brugna. Tras un estudio topográfico facial y un informe de antropología forense, se les envió el resultado a las salesianas.
Según afirma Elda, "hasta hoy sólo lo conocen las hermanas que han pasado por Junín de los Andes, pero están felices de que se muestre este rostro, que es el patagónico. Las diferencias son muy fuertes: una es completamente europea y la otra criolla. A mi entender, la religiosidad popular siempre quiere saber la verdad, y hoy la tecnología nos la hizo comprobar".
La investigación, de carácter secreto, demoró más de un año desde que se enviaron las pruebas de Argentina -proporcionadas por el Centro de Espiritualidad Salesiana-, hasta que Carabineros despachó el paper confidencial a las religiosas trasandinas.
En el informe pericial de Carabineros que determinó que el rostro actual de la beata Laura Vicuña no es el que se conocía participaron María Benavente Aninat (antropóloga forense y asesora criminalística), Gonzalo Garín Brito (dibujante retratista), Víctor Olavarría Sepúlveda (jefe del Laboratorio de Propiedad Intelectual) y Gustavo Darcha Andrade (jefe del Departamento Criminalístico). En Chile, la tarea estuvo coordinada por un miembro de la Fundación Laura Vicuña.


