Dilema: el gas sale con signos de interrogación

La producción en alza pone en jaque la capacidad de transporte y requiere de respuestas múltiples para Vaca Muerta.

Fernando Castro

fcastro@lmneuquen.com.ar

El gas de Vaca Muerta está cruzado por un dilema. Hay cómo seguir incrementando la producción, pero esta posibilidad choca de frente con la capacidad de transporte y la necesidad de explorar nuevos mercados para colocar el fluido.

Con la producción en 70 millones de metros cúbicos por día (MMm3/día), en los ductos troncales queda una capacidad instalada en torno a los 7 MMm3. Es lo que podría sumar en poco tiempo un desarrollo masivo no convencional adicional y así poner en problemas a los ductos del transporte en la hipótesis de que ese gas sea comercializado.

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Al mismo tiempo, la otra cara del gas neuquino se relaciona con la necesidad de mercados. Esto suele quedar más al desnudo durante algunos fines de semana de la primavera y el otoño, cuando los calefactores se apagan y la generación eléctrica no siente el impacto de los aires acondicionados, por lo cual tampoco hay demanda para generar luz en las centrales térmicas. Es ese momento en el que los pozos se “pisan”, como sucedió en septiembre.

Este contexto es el que plantea interrogantes a futuro sobre el gas no convencional. En parte, ya tuvieron una primera respuesta de las petroleras, que se refugiaron en el crudo, una opción atrayente mientras el Brent no siga bajando.

Para el gas hay soluciones de baja escala y a corto plazo, como las que ya están en marcha. Por un lado, las exportaciones a Chile. Son un destino necesario, pero como solución necesitaría otro contexto. Neuquén podría inyectar por los gasoductos Gas Andes y del Pacífico unos 15 MMm3 adicionales. Es atrayente, pero no una solución de fondo.

Para el corto plazo también está el anuncio de YPF de que en el primer tramo del 2019 instalaría una barcaza para licuefacción en Bahía Blanca. Así, llevaría unos 2,5 MMm3/día a ese punto del país, para eventualmente reinyectarlo con destino interno o bien exportar a través del Atlántico. Es decir, las alternativas inmediatas son de volúmenes acotados, como también lo sería el reemplazo del 15% del gas convencional que deja de producirse todos los años a manos del no convencional.

El gobierno neuquino, según pudo averiguar +e, mide una posible alternativa petroquímica con inversores. Y para eso sería crucial la llegada del Tren de la Norpatagonia, a la hora de bajar costos logísticos y de transporte.

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De los grandes proyectos, al margen de los anuncios, todavía no hay grandes novedades. Uno de ellos marcaría un antes y un después: el de TGS para unir Neuquén con el Gran Rosario, un destino que implicaría posibles conexiones residenciales, generación eléctrica con gas, al margen de habilitar un paso previo a la exportación a Brasil.

Las soluciones de fondo, sobre todo la construcción de nuevos ductos, implicarían un horizonte no menor a tres años para el gas de Vaca Muerta.

No por nada las petroleras comenzaron a subir de marcha con la producción de crudo, con YPF a la cabeza.

Es la opción, en un contexto de precios atrayente del barril, hasta que las obras sustanciales del gas comiencen a surtir efecto y sean una garantía.

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