Hoy la atención estará concentrada en la sesión prevista para las 17 (misma hora en la Argentina) en que la comisión especial sobre el juicio político votará el dictamen de su instructor, diputado Jovair Arantes. Arantes es opositor al gobierno y aliado del presidente de la Cámara de Diputados, Eduardo Cunha, quien recomendó someter a Rousseff a juicio político por incumplimientos a la Ley de Responsabilidad Fiscal en los presupuestos de 2014 y 2015. Cunha determinó que la sesión sobre el tema comience este viernes y culmine el domingo con la votación.
Brasilia promete ser un hervidero esta semana: la policía del Distrito Federal decidió que a partir del jueves realizará un gran operativo con el objeto de evitar choques entre manifestantes a favor y en contra del Gobierno.
La Explanada de los Ministerios, frente al Congreso, estará dividida en tres: a la izquierda y del lado del Palacio del Planalto (casa de gobierno) será el espacio para el acampe y los actos del frente oficialista; en el medio habrá un espacio para separar a estos manifestantes de los opositores, que estarán en el ala derecha de la Explanada. El tránsito de vehículos quedará prohibido a partir del viernes en la capital, adonde comenzarán a llegar grupos de todos los lugares del país.
Manifestación
En San Pablo, el grupo opositor Vem Pra Rua convocó a una manifestación en la avenida Paulista.
El gobierno -con Lula como ministro con designación suspendida por la Justicia- negocia a contra reloj con posibles nuevos aliados de la administración Rousseff, con el fin de que voten contra el juicio político el próximo domingo. La oposición necesita 342 votos para cubrir los dos tercios requeridos por la Constitución para elevar el proceso al Senado, que es la cámara juzgadora. El Senado debe votar por mayoría simple si acepta o rechaza el proceso y, en caso positivo, la mandataria tiene que tomar una licencia de 180 días hasta que la cámara alta vote nuevamente sobre su destitución, pero esta vez necesita dos tercios de los 81 legisladores. La dirección del Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB) del vicepresidente Michel Temer decidió pasarse a la oposición, pero su bloque de Diputados tiene bastantes fieles al Gobierno, como el jefe de la bancada.
Menos consenso al pedido de destitución
La encuesta de Datafolha de ayer, que dominará parte de la agenda de la semana, indica que la mayoría de los brasileños tampoco apoya un eventual gobierno de Temer (58 por ciento) y respalda la renuncia tanto de Rousseff como del vice (60 por ciento).
No obstante, según el sondeo, en comparación con la anterior muestra, el apoyo a la destitución de la mandataria retrocedió siete puntos (al 60 por ciento) y la reprobación del gobierno bajó seis puntos (al 63 por ciento), en tanto que la aprobación aumentó tres puntos (al 13 por ciento).
Asimismo, creció la popularidad de Lula pese al escándalo de su asunción como jefe de ministros suspendida por la Justicia y la investigación por su presunta responsabilidad en el caso Lava Jato.
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