Dormir en pareja no es bueno para los que sufren insomnio

Una serie de estudios remarcan las dificultades de compartir la cama.

El insomnio es la dificultad que sufre una persona para conciliar o mantener el sueño. La OMS calcula que aproximadamente, un 10% de la población mundial padece este trastorno. Los datos además, indican que un 40% de la población lo sufre en algún momento de su vida.

Para poder determinar si una persona sufre de insomnio, se calcula el tiempo que tarda en dormirse, así como las horas totales de sueño que realiza. Si supera los 30 minutos hasta quedar dormido o no llega a las 6 horas naturales de sueño, dicha persona puede estar padeciendo este problema. Cuando esta situación se repite durante menos de 3 semanas, se habla de insomnio ocasional. En cambio, si lo supera, la tipología del trastorno pasa a considerarse crónica.

En una relación afectiva, es habitual que si una de las dos personas padece este problema, la otra trate de aliviar o mejorar su situación. Sin embargo, un estudio de la Academia Estadounidense de Medicina del Sueño (AASM) ha determinado que esta “ayuda” de la pareja puede convertirse en un obstáculo para superar el insomnio.

Según datos oficiales, un 40% de la población lo sufrirá alguna vez en su vida

Para llegar a esta conclusión, el equipo estudió un total de 31 parejas que buscaban un tratamiento para el insomnio. Primeramente, las personas sin el trastorno completaron unos cuestionarios que se basaban en la Escala de alojamiento familiar, el Inventario de ansiedad de Beck y la Escala de ajuste diádico. Los pacientes con insomnio completaron otros cuestionarios basados en el índice de gravedad del insomnio y a su vez, realizaron un diario de sueño durante una semana antes de comenzar el tratamiento.

Los resultados obtenidos muestran que la mayoría de las personas sin el problema de sueño estimulaban a su pareja involuntariamente conductas contradictorias al tratamiento. El 74% recomendaban acostarse temprano o levantarse más tarde, lo que está en conflicto directo con los principios de la terapia cognitivo-conductual para el insomnio. El 42% también alentó a hacer actividades en la cama, como leer o mirar televisión. Y el 35% fomentó las siestas, la cafeína o redujo las actividades diurnas.

“Es posible que las parejas perpetúen sin querer los síntomas del insomnio en el paciente”, asegura Alix Mellor, investigador posdoctoral y coordinador del proyecto en la Universidad Monash (Australia). Los resultados muestran que los compañeros del afectado también sufrieron modificaciones en el sueño y la vida fuera del trabajo. Según los investigadores, esto puede explicar por qué las parejas que intentaron ser útiles experimentaron más ansiedad, aunque los pacientes con insomnio percibieron que la relación era más satisfactoria. “Nuestros resultados preliminares sugieren que, si bien algunos de estos comportamientos hacen que el paciente se sienta apoyado, su pareja puede estar experimentando más ansiedad”, afirma Mellor.

Según un estudio presentado en el festival de la British Science Association, dormir en camas separadas podría ser bueno para la relación de pareja. De hecho, el especialista en ciencia del sueño Neil Stanley asegura que el 50% de las parejas ve afectadas sus horas de sueño por dormir juntos. Stanley, que no duerme en la misma cama que su mujer, asegura que históricamente “el hombre no está preparado para compartir cama”. Y sostiene que la culpa de que esta situación se entienda ahora como normal la tiene la Revolución Industrial, cuando la gente se fue a ciudades llenas de gente donde no tenían espacio.

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