Dos mamás, a las piñas por una denuncia de abuso

Una de ellas acusó a un nene de 11 de manosear a su hija de 9.

Neuquén.- Aunque algo confusa, la tensión de las imágenes difundidas de una reunión improvisada en la Escuela 356 de Cuenca XV evidencia el clima de violencia. En ellas se ve la discusión de los padres, a los policías custodiando el encuentro y a dos mujeres que se trenzaron a golpes luego de que una acusara a un chico de 11 años de haber manoseado a una nena de 9.

Según trascendió, el hecho sucedió el viernes pasado en el baño de la institución, aunque las autoridades recién se enteraron el lunes, cuando el padre de la nena ingresó a los gritos a la hora de entrada de los alumnos y denunció lo ocurrido.

La directora del colegio, Claudia Monteagudo, se quedó perpleja. "Yo el viernes me quedé hasta las 17 y acá en la escuela hubo personal directivo todo el tiempo", indicó en diálogo con LU5.
Por eso, improvisó una reunión a la que se sumaron otros padres que querían conocer la situación. Pero allí, en lugar de tratar el tema con calma para arribar a soluciones integrales al problema y mejorar la convivencia, la madre y una tía de los niños involucrados llegaron a las piñas y cruzaron amenazas.

Para Virginia Alonso, docente de Psicología Educativa en la Universidad de Flores, este tipo de reacciones no ocasionan más que daño, "tanto para el que lo da, el que lo recibe y los niños que son testigos de esto y lo toman como ejemplo". La especialista señaló que lo mejor es que el conflicto sea tratado por un equipo interdisciplinario para crear espacios de diálogo y acciones comunitarias que canalicen los problemas de las familias.

"Lo ideal es desarmar el problema, que la Defensoría del Niño y la Fiscalía se encarguen de lo jurídico, que los profesionales guíen a los niños para que resuelvan sus problemas en la escuela y que los padres lleguen a acuerdos a través de la palabra, pero nunca llegar a la violencia", expresó Alonso.

Para la psicóloga, el principal inconveniente en este tipo de situaciones es que "se mezcla todo" y los padres terminan por reaccionar sólo motivados por el enojo, lo que los aleja del verdadero problema. "Muchas veces están tan enojados los adultos que no ven el sufrimiento de los niños involucrados", sentenció.

Si bien el enojo resulta comprensible ante las denuncias de estas características, la especialista aseguró que estas reacciones no hacen más que agudizar el clima violento en el que están inmersos los alumnos, y que deriva en este tipo de conflictos.

Desde la Policía informaron que su actuación se limitó a realizar una cobertura de seguridad, ante un pedido específico, y a tratar de mediar en el encuentro para evitar desórdenes y que la situación pasara a mayores.

Por su parte, la directora de la institución explicó que, con la reciente inauguración de un nuevo edificio, la comunidad educativa de esta escuela se amplió y las familias de los alumnos aún no se conocen entre ellas, lo que podría motivar conflictos entre los padres.

Si bien la mamá del nene denunció en LU5 que los porteros habrían abierto la puerta para permitir que los familiares de la nena maltrataran a su hijo, Monteagudo expresó que la seguridad del menor estuvo resguardada en todo momento.

Según explicó, los directivos de la escuela hicieron la denuncia a Minoridad y al 102 luego de todo lo sucedido.

Mucha prudencia desde el CPE

Desde el Consejo Provincial de Educación comunicaron que el equipo interdisciplinario comenzó a trabajar desde temprano en la problemática. Aunque se siguió el procedimiento planificado para este tipo de casos, tanto la ministra como las autoridades del CPE decidieron no hacer declaraciones que pudieran entorpecer el proceso judicial, luego de las denuncias efectuadas por los directivos de la escuela. Como se trata de un tema muy sensible que involucra a menores de edad, las autoridades del ministerio decidieron no hablar públicamente sobre ello.

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