Dos nuevos detenidos por el crimen
Buenos Aires (NA) > La Policía detuvo ayer a dos hombres durante distintos allanamientos realizados en el partido bonaerense de Hurlingham en el marco de la investigación por el secuestro y crimen de la pequeña Candela Rodríguez, de 11 años, al tiempo que la Justicia liberó a tres imputados.
Fuentes policiales informaron que por la tarde se había apresado a la séptima persona y por la noche al octavo sospechoso, quien estaba internado en un hospital y está acusado de ser partícipe necesario del crimen de la pequeña, tras los operativos ordenados por el fiscal de Morón Marcelo Tavolaro.
Los investigadores del caso indicaron que la detención del nuevo presunto implicado se produjo en horas de la noche luego de que se encontraran sus huellas en la casa de la calle Kiernan al 900, de Villa Tesei, donde habría estado cautiva la menor antes de que fuera asesinada.
Asimismo, se informó que los allanamientos, un total de ocho, se realizaron en diversos puntos de la zona de William Morris y que en una casa de la calle Galeno al 1.200 se había demorado con anterioridad una persona de 36 años, identificada como José Luis Flores, quien era remisero y tendría antecedentes policiales, por lo que se había convertido en el séptimo sospechoso.
Los operativos fueron ordenados por el juez de Garantías Alfredo Meade, quien está a cargo de la causa, y entre otras cuestiones se volvió a revisar la casa de la calle Kiernan 992 de Hurlingham, donde se encontró ADN de la niña.
Liberados
De la causa, además, fueron liberados tres de los imputados: Alfredo Monteros, padre e hijo -ambos torneros- y Guillermo Valenzuela, quien es fletero.
Según las fuentes consultadas, se señaló que los tres imputados continuarán con esa figura legal en el marco de la causa que investiga la muerte de Candela, dado que están acusados de "encubrimiento agravado".
El fiscal del caso sospecha que los Monteros y Valenzuela, habrían arrojado el cuerpo de Candela a la vera de la Autopista Oeste, tras ser asesinada luego de nueve días de intensa búsqueda.
Sin embargo, tras volver a su casa en el barrio porteño de Villa Soldati, que se sentía "feliz" por recuperar la libertad y agregó que cree en Dios.
"Creo en Dios. Soy congregado de una iglesia evangélica, no tiene nada que ver, pero igual yo creo y desde un principio sabía que Dios iba a acomodar las cosas", sentenció el tornero, quien estuvo detenido junto a su hijo, de 35 años.
El abogado de Monteros, Pablo Carpaneto, indicó a la prensa que los dos familiares continuarán imputados, y reconoció que por haber estado en la casa de la calle Kirnian al 900 de Hurlingham, donde se comprobó que estuvo Candela, debían ser al menos consultados.
"Estuvieron en una casa en donde estuvo Candela justo el día que apareció el cuerpo. Pero tampoco es para responsabilizarlos, aunque es lógico que se los cite, pese a que no hay ningún elemento en su contra", comentó el letrado.
En tanto, extraoficialmente, trascendió que la autopsia final realizada sobre el cuerpo de Candela reveló que la niña fue abusada antes del crimen.
Si bien en la primera autopsia no se detectó el abuso, en el informe final presentado el viernes por la médica patóloga del Juzgado de Morón se confirma el dato.
De confirmarse este nuevo indicio se podría llegar a modificar el cambio de calificación del expediente, ya que existiría entonces un componente sexual en el ataque sufrido por Candela.
El cuerpo de la pequeña Candela Rodríguez fue encontrado en un descampado, cerca de la autopista del Oeste, en la localidad de Hurlingham, tras haber estado nueve días secuestrada.
Por el caso están imputados, además de los tres liberados, Hugo Bermúdez, quien se sospecha que mató a la niña, Gladys Cabrera, dueña de la casa en donde se encontró ADN de Candela, y Raúl Altamirano, un carpintero, acusados como partícipes necesarios de homicidio.
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