Duro testimonio de una mujer
Neuquén > El histórico juicio que se les sigue en Neuquén a ocho jefes militares acusados de secuestrar torturar y hacer desaparecer jóvenes militantes de partidos políticos, de organizaciones sociales y docentes de la región, ayer tuvo como eje central el testimonio de Adriana Calvo.
La mujer, que es una de las sobrevivientes de los campos de concentración ubicados en el llamado “Circuito Camps”, en la provincia de Buenos Aires, dijo que fue secuestrada el 4 de febrero de 1977 y que en aquel entonces era docente universitaria.
Ante una pregunta de rigor del Tribunal, expresó que es doctora en Física y que actualmente es profesora en la Universidad de Buenos Aires.
Luego habló largamente sobre la investigación desarrollada durante 24 años, por la Asociación de ex detenidos y desaparecidos en la República Argentina y aportó a la investigación federal de Neuquén un valioso material, que se pudo observar a través de la filmación de cuadros sinópticos.
En los gráficos se señaló la identificación de los detenidos, cantidad de secuestros, desaparecidos, total de centros clandestinos que funcionaron en la represión militar, cada una de las zonas que prácticamente cubrían todo el país y dijo que no había duda alguna de la colaboración de las fuerzas policiales provinciales en los procedimientos ilegales.
Más aún, afirmó que los centros clandestinos de detención y torturas, la mayoría de ellos, funcionaban en las comisarías.
Nuestra lucha es “mantener viva la memoria de lo que fue el terrorismo de estado que se instauró en el país, a partir del 24 de marzo de 1976. Lo hacemos como parte de nuestro compromiso de lucha por la vida”, dijo.
Afirmó que el trabajo es el resultado de testimonios de centenares de personas que “sufrieron el secuestro y las torturas de la represión militar, que tenía como propósito destruir y aniquilar” todas las organizaciones sociales, gremiales y culturales que funcionaban en la Argentina.
Aseguró que “el 99,99 por ciento de los perseguidos, detenidos ilegalmente, torturados, desaparecidos y asesinados, son trabajadores sociales, comunitarios, sindicales, políticos”.
Esta es la primera conclusión que surgió claramente del trabajo desplegado por la Asociación. Reiteró el objetivo estaba centrado claramente en “desarticular los grupos organizados de la población”.
Los gráficos, que finalmente se pudieron ver, a pesar de la oposición de alguno de los defensores de los imputados, reflejó con claridad la cantidad de personas secuestradas y torturadas en centros clandestinos que funcionaron en distintas regiones del país y también de desaparecidos.
Agregó que es “enorme la cantidad de detenidos que nunca declararon”, y consideró que el número “debe rondar entre los diez mil y quince mil personas”.
Calvo, que estuvo detenida tres meses en dos centros clandestinos de La Plata, el Arana y en el Pozo de Banfield, donde nació su hija, remarcó que como segunda conclusión del extenso trabajo fue determinar la metodología empleada por los militares.
Consistió en el secuestro, privación ilegítima de la libertad, tormentos, hambre, frío, aplicación de submarino seco y mojado, el robo de bebés y en algunos casos, el asesinato.
Mencionó también que hacer desaparecer a las personas detenidas fue también un “método planificado”.
“La desaparición no es lo mismo que el asesinato. Produce un efecto distinto al homicidio, produce parálisis. Es el desconocimiento absoluto de la suerte corrida por el compañero o por un ser querido, fue el reemplazo al asesinato”, señaló.
La aparición de un sobreviviente “también responde a una acción concebida. En este caso produce un grado de culpa en el hombre, al punto de que se pregunta ¿Por qué yo sobreviví y otros no?”, se interrogó.
Dijo también que esta situación nada tuvo que ver con quebrarse frente a al tortura. Intencionalmente se hizo correr que habían colaborado. No hubo colaborador alguno, afirmó.
“La finalidad de dejar en libertad era para que sirviera como cadena de transmisión, que se conociera la existencia de los campos de concentración”, sentenció.
En un momento de la exposición, Calvo dijo que “en el Pozo de Arana, en 1976 también fue detenido, interrogado y torturado Jorge Julio López”.
Su testimonio fue clave para la condena del ex comisario Miguel Etchecolaz, responsable de varios de los centros clandestinos que funcionaban en la provincia de Buenos Aires.
López se encuentra desaparecido desde septiembre del 2006 y, sin dejar de mirar por un segundo al Tribunal, exigió su aparición con vida. “Sus secuestradores están impunes”, dijo.
Se trata el teniente coronel Sergio Adolfo San Martín; el coronel Jorge Eduardo Molina Ezcurra; el médico Hilarión de la Pas Sosa y el general de brigada Enrique Braulio Olea.
En realidad ocho son los acusados. Cuatro decidieron no concurrir al juicio.
Los oficiales fueron protegidos por los escudos y otros pertrechos que muestran los hombres del Servicio Penitenciario Federal. «Respondemos a directivas superiores», se animó a confesar uno de ellos.
Sin embargo, nada impidió que fueran insultados y maldecidos por hombres y mujeres que empujaban las vallas de contención, precisamente ubicadas para resguardar la integridad física de los ex jefes castrenses, hoy sometidos a juicio.
Definen si el psiquiatra queda en libertad
Neuquén > El juez Federal Guillermo Labate adelantó ayer que hoy, una vez que tenga la resolución del fiscal, definirá si el médico psiquiatra Raúl López Proumen continuará detenido por la investigación de su presunto falso testimonio durante su declaración en el juicio a los ocho represores de la última dictadura militar en Neuquén.
Labate expresó que López Proumen está detenido en el marco de una investigación por falso testimonio a raíz de la declaración del lunes.
«Hoy (por ayer) en la mañana envié las actuaciones a las Fiscalía General y de Coordinación. No está habilitada la instrucción hasta que se expida el fiscal», explicó el juez federal.
El psiquiatra, que fue médico militar y trabajó en el Ejército desde 1976 hasta 1980, confirmó durante su declaración testimonial la existencia del centro clandestino de detención «La Escuelita» y aseguró que allí atendió a una mujer que estaba embarazada.
El magistrado explicó que como el delito de falso testimonio es excarcelable hoy López Proumen podría quedar en libertad.
Investigación
«El fiscal federal tiene que expedirse. Mañana (por hoy) tendré la información que brinde el funcionario público para ver si requiere la investigación, mientras tanto él sigue detenido», aseveró Labate.
Los dirigentes del Sindicato de Empleados Judiciales de Neuquén (SEJUN) presentaron ayer ante el Tribunal Superior de Justicia (TSJ) un pedido de sumario para llegar a la destitución del psiquiatra Raúl López Proumen.
La detención
El Tribunal Oral en lo Criminal Federal del Neuquén resolvió detener a López Prumen y extraer copias de las partes pertinentes de sus declaraciones.
El psiquiatra es el actual jefe del gabinete Interdisciplinario del Poder Judicial, por lo que SEJUN solicitó su corrimiento del sistema público.
«En la declaración prestada ayer (por el lunes) ante el Tribunal incurrió en graves y numerosas contradicciones que hacen presumir una intención de ocultamiento», expresó Edgardo Cherbavaz, secretario general de SEJUN en un comunicado.
El gremialista aseveró: «Su falso testimonio está dirigido a procurarse su impunidad ante una futura y probable imputación, como así procurar la impunidad a los militares ya imputados en la causa aludida».
En el escrito presentado por el gremio, se consideró que López Proumen «con estos antecedentes y actitudes no puede ejercer ningún cargo público, razón por la cual se solicita la iniciación del sumario y que eventualmente sea exonerado por su participación en uno de los hechos más aberrantes y graves de la historia de nuestro país».


