Gracias a su habilidad y control, Sullenberger evitó ayer una tragedia al aterrizar con éxito, en el río Hudson en Nueva York, un Airbus 320 con 155 personas a bordo que nada más despegar del aeropuerto neoyorquino de la Guardia sufrió problemas en los dos motores debido a un choque con aves.
«Es una historia de héroes» -decía ayer el alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg, en un acto celebrado en el Ayuntamiento en honor a los equipos de rescate que participaron en el incidente-. «Es un guión de película -añadió-, lo que pasa que si hubiera sido una película sonaría todo demasiado bien como para ser verdad».
Llave de la ciudad
Bloomberg, en reconocimiento a Sullenberger, hizo ayer una entrega simbólica de la llave de la ciudad tanto al piloto como a su copiloto. «Desafortunadamente -dijo el alcalde- no puede estar aquí para hablar debido a que se está investigando la causa del accidente».
Bloomberg se reunió ayer con los que participaron en la operación de rescate, los otros héroes, para hacerles entrega de un certificado conmemorativo. «Ayer vimos mucho heroísmo», dijo Bloomberg.
Los departamentos de policía, de bomberos, de la guardia costera y de la autoridad portuaria, y dos compañías de ferries privadas, Circle Line y New York Waterway, ayudaron a sacar a las 155 personas del aparato que esperaban en las alas del avión soportando las gélidas temperaturas o en los botes salvavidas que lanzaron algunas de las embarcaciones.


