"Me agarré a mi sillón, no hice nada especial. Fui
consciente de que era un accidente cuando el estómago me subió y me bajó y
sentí un golpe", explicó en la primera rueda de prensa que ofrece uno de
los 18 supervivientes del siniestro que costó la vida a 154 personas en el
aeropuerto de Madrid-Barajas.
Con una ligera cojera, la mujer fue dada hoy de alta en el
hospital en el que ha permanecido casi una semana. El lunes salió del centro
sanitario en el que se recuperaba de sus heridas un niño de seis años. Pero 16
personas continúan hospitalizadas, dos de ellas siguen debatiéndose entre la
vida y la muerte y otras dos siguen graves.
Reyes no sólo sobrevivió al accidente, sino que las heridas
que sufrió no fueron graves: una fractura en la pierna derecha de la que sólo
le quedará una cicatriz. Mientras daba las gracias a los servicios de
emergencia, a los bomberos y a los médicos que la atendieron se podía apreciar
hoy, de hecho, que su aspecto era muy bueno.
En los días pasados, esta canaria que ejerce de directora de
zona de una entidad bancaria en Las Palmas, donde debería haber aterrizado el
avión de Spanair, fue calificada de heroína. Se hizo un torniquete en su pierna
y ayudó a sacar de los restos del avión a dos pequeños atrapados por los
asientos. Sólo recuerda la "carita morena" de uno y "su camiseta
roja". Ella resta importancia a lo que hizo. "Cualquier persona lo
hubiera hecho en ese momento, escuché pedir ayuda y aparté los sillones para
que no estuvieran aprisionados".
Los instantes previos al accidente y los posteriores
quedaron grabados de forma confusa en su mente. Notó que el avión no llevaba
mucha velocidad, pero explicó que tampoco sabe qué se siente en un avión que
pierde potencia, algo a lo que hoy apuntaban medios españoles. "Cuando el
avión tiró del ala, dije: Huy aquí pasa algo ", explicó. Después llegó el
impacto. "No me acuerdo de lo que vi. Sí que oía voces y a gente
gritando".
La mujer habló ante los periodistas con una sonrisa que
acompañaba a las lágrimas que se formaban por momentos en sus ojos. Sonrisa y
lágrimas expresaban el sentimiento de alguien que sobrevivió a una tragedia en
la que murieron 154. "Hay un sentimiento contradictorio porque (a
Canarias, su tierra) están llegando los cuerpos y yo llegaré caminando".
Pese a lo vivido la semana pasada, Reyes no tiene miedo al avión. Mañana miércoles, el mismo día que se cumple una semana del siniestro, tomará uno para irse a casa. "Siento una inmensa alegría porque he vuelto a nacer y una inmensa tristeza por todo lo que ha pasado. Me hubiera gustado que igual que salí yo, salieran los demás", dijo. (DPA)


