El acoso sexual por internet pone en alerta a los padres

En Neuquén creen que hay casos de grooming que no se denuncian.

Ailín Trepiana
ailintrepiana@yahoo.com.ar


Neuquén. El desenfrenado uso de las tecnologías en los chicos supone un llamado de atención para los padres no sólo por los problemas de salud vinculados al sedentarismo, sino también por los riesgos que puede suponer el acceso casi ilimitado a conocer extraños.
El grooming, acoso sexual a niños y niñas a través de internet, es un problema latente en los chicos neuquinos debido a la gran cantidad de horas que pasan frente a las pantallas (cinco por día contra un promedio nacional de cuatro) y a los alarmantes números de denuncias por abuso en la provincia: durante el 2015 hubo dos diarias.

Al ser una estrategia más que se suma a las utilizadas por los abusadores, el grooming supone un peligro mayor, como ser la concreción de un encuentro físico que pueda terminar en el ataque sexual. Además, una delgada línea lo separa de la pornografía infantil.

Números que preocupan

A pesar de que en todo 2015 las denuncias por grooming en Neuquén fueron apenas dos, el año cerró con casi 600 por abuso sexual y más del 80% de las víctimas fueron niñas. Además, fueron 253 las registradas hasta agosto por la Defensoría del Niño, Niña y Adolescente que estaban en proceso de investigación o por elevar a juicio.

Según información de la Fiscalía de Delitos Sexuales, Violencia Doméstica y de Género de la provincia, las denuncias por grooming no siguieron su curso por falta de pruebas, entre otros motivos.
A nivel nacional, se cuenta con datos más precisos que dan a pensar sobre la estrecha vinculación que el uso de las tecnologías podría tener con casos de abuso sexual. Algunas cifras obtenidas por Unicef en el 2013 (a través de una encuesta a 500 jóvenes) son alarmantes: el 43% de los jóvenes de entre 12 y 20 años se encontró de forma presencial con alguien que conoció por internet; un 17% dio su número telefónico o dirección a un desconocido; un 26% mintió sobre la edad y a un 27% una persona que conocieron por la web les pidió que le enviaran fotos con poca ropa: tres mujeres cada un varón.

En la ciudad de Buenos Aires, entre enero y abril del 2015 hubo seis denuncias diarias y un aumento del 125% respecto del mismo periodo del año anterior en denuncias por pornografía infantil.
En la región, un proyecto para la creación de un programa anti-grooming en las escuelas descansa en la Legislatura neuquina desde el mismo momento en que fue ingresado, el 27 de noviembre de 2013 (ver recuadro).

"Son de esos temas que nunca toman estado parlamentario porque el oficialismo no quiere y le cuesta meterse en estos temas que son complejos. Creo que hay mucha indiferencia", expresó el legislador Raúl Podestá, quien lo presentó y contó que el proyecto ingresó a una de las comisiones, pero nunca se lo sometió a discusión.

Sin embargo, se mostró esperanzado en que este año la Legislatura lo discuta: "Con la nueva composición, a pesar de que el oficialismo sigue siendo mayoría, creo que va a haber más posibilidades de tratar estos temas".

Un ejemplo de lucha en la región


Fue en Cipolletti, en el 2009. Pedro Fadelli tenía 35 años, era el hijo del empleador de Rosa Castro y conocía a su hija de 13 años desde que era bebé. Durante un tiempo, a través del chat, se hizo pasar por Juan Manuel, un chico de 14 años. Mantuvo conversaciones con la chica hasta que empezó a usar la cámara web y, sin mostrar su rostro, se masturbó frente a ella, le pidió que hiciera lo mismo y le propuso un encuentro fuera de la red. Pero ella se asustó, lo rechazó y le contó a su mamá.

El acoso sexual a su hija fue el impulso que le permitió a Rosa Castro encabezar el reclamo para que la Justicia argentina reconozca este tipo específico de delito: el grooming. Ahora, a través de la Ley 26904, está incorporado en el Código Penal.

"El primer obstáculo para la sanción de la ley fue el olvido", afirma Rosa Castro, luego de contar cómo fue el camino que tuvo que recorrer, desde el 2009 al 2013, para que el Congreso apruebe el proyecto presentado por una senadora rionegrina en el 2008.

"Fuimos muy insistentes, como mamás y como víctimas. Nos metimos al Congreso y tocamos todas las puertas, hasta nos encadenamos afuera cuando no quisieron tratarlo", cuenta Rosa. Pero además de eso, ella y otras madres de todo el país con las que luego formó la ONG Mamá en Línea juntaron dos millones de firmas que presionaron e hicieron que se le diera la importancia que merecía. "Los diputados no sabían del proyecto, había desinterés total, decían que no había tiempo y que era un problema menor", rememora la mujer, y cuenta lo difícil que fue pelear cotidianamente durante esos años, en Cipolletti junto a la gente y en Buenos Aires con los senadores y diputados.

A pesar de que Fadelli fue condenado en 2012 por exhibiciones obscenas, la pelea de Rosa no terminó allí. "Quisimos darle una forma a un vacío legal que existía para que no les pase a otras chicas. El mérito es del grupo de madres", explica Rosa, un ejemplo de lucha, perseverancia y resistencia que pudo demostrar que el amor incondicional por su hija y su experiencia particular trascendía y suponía una pelea por todas las mujeres.

Un proyecto que duerme en la Legislatura

El proyecto presentado por Podestá en 2013 propone crear un programa provincial de prevención y actuación sobre conductas de grooming que funcione en todos los niveles educativos. La iniciativa tiene como objetivo capacitar a los directivos de las escuelas para prevenir situaciones de ciberacoso, incorporar un número de teléfono gratuito para recibir denuncias y crear talleres para padres. También apunta a celebrar convenios con instituciones vinculadas a la temática para instrumentar campañas de prevención e información, al tiempo que prevé las acciones de derivación correspondientes a profesionales capacitados para asesoramiento y tratamiento ante posibles situaciones de grooming.


TRES PREGUNTAS A...
Soledad Rangone (Fiscal de Delitos Sexuales, Violencia Doméstica y de Género)

1. ¿Por qué es tan bajo el número de denuncias por grooming?
Desde el ámbito judicial es difícil explicar eso. Pero es probable que con el grooming suceda lo mismo que sucede con los abusos, que el tema esté tapado. Es muy difícil denunciar el abuso sexual porque el abusador genera los mecanismos para que los chicos se sientan culpables.

2. ¿Qué posibilitó el incremento de denuncias por abuso sexual?
Lo que posibilita es la información, la línea 102 (que recibe denuncias por vulneración de derechos infantiles) y la campaña Contalo favoreció mucho a que los chicos se animen a denunciar. Desde las escuelas se hace mucho. Sería muy positivo que se apruebe el proyecto que está en la Legislatura.

3. ¿Qué opinás sobre la figura de grooming?
Es difícil establecer la edad en la que los chicos se encuentran maduros para prestar consentimiento. Pero está muy bien que el grooming esté legislado porque había un vacío legal, se dieron casos de chicas que habían denunciado acoso y no se pudo hacer nada porque no estaba contemplado en la ley.

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