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La Mañana

El agua le quema la piel

Una beba de apenas 18 meses sufre una enfermedad intolerable.

Estados Unidos

Es mejor que Ivy Angerman no llore. Algo difícil para una niña de apenas 18 meses. Es que sus propias lágrimas la lastiman. Y no por una cuestión sentimental. La lastiman literalmente por la extraña enfermedad que la aqueja: urticaria acuagénica.

Ivy, de Hastings, Minnesota, fue diagnosticada con ese síndrome en octubre pasado. Su madre, Brittany Angerman, notó que algo raro le pasaba a su piel cuando estaba en contacto con el agua. De inmediato desarrollaba una picazón en todo el cuerpo, una alergia que la sometía y la dañaba. La urticaria acuagénica es una enfermedad que se desarrolla en pocos casos y que afecta a los pacientes cuando el agua toma contacto con su piel, cualquiera sea su forma o temperatura, de acuerdo con el Centro de Información de Enfermedades Raras y Genéticas de EE.UU. En Ivy cada ataque tiene una duración de entre 15 minutos y una hora. Una eternidad para tolerar.

100 casos de esta enfermedad hay en el mundo El de la pequeña de 18 meses es el último registrado. Sólo se conocen 100 casos en el mundo, pero afecta notablemente a las personas que la sufren.

Brittany no sale de su asombro y de su tristeza: “Es algo que todavía no podemos entender”, dice, y se la comprende. ¿Cómo puede ser que lo más básico de la vida lastime algo tan frágil? Es la pregunta sin respuesta que ronda su cabeza desde octubre, cuando le confirmaron el diagnóstico. “Amaba bañarse, pero ahora grita como si estuviéramos asesinándola cuando la tenemos que bañar. Se siente como una quemadura de tercer grado. Corre por todos lados gritando que está caliente. Es muy duro observar eso como madre”, agregó la joven mujer. Tanto Brittany como Daniel -el padre- notaron que algo ocurría en la piel de su pequeña luego de bañarla cuando tenía seis meses. Fue por eso que primero tomaron la decisión de cambiar todos los productos higiénicos. Luego, al ver que el fenómeno no se detenía, los descartaron por completo. Más adelante, al ver que nada cambiaba y la reacción continuaba, resolvieron bañarla en otras casas, pensando que quizás era el agua propia de su vivienda lo que la afectaba. Pero no.

Sus lágrimas, el sudor, bañarse, nadar en una piscina, una leve llovizna… todo representa un peligro para Ivy y su frágil y sensible piel. Lógicamente que no puede jugar en la nieve, como el resto de los niños de su edad.

Peligro

Temen que ya no pueda tomar agua

Para atenuar y moderar el tiempo de duración de los ataques, la niña debe tomar antihistamínicos, aunque su efecto no es inmediato. Como si fuera poco, los médicos le informaron a sus padres que Ivy está siendo inmune a sus efectos. Brittany, su mamá, afirma que ha hecho de todo para solucionar el dolor de su hija, pero que por el momento nada es suficiente. “Con el paso del tiempo, sólo se pone peor”, dijo la mujer a la revista People. Ahora, para minimizar ese dolor, los padres de la chiquilla decidieron bañarla sólo dos veces a la semana y de manera fugaz, simplemente para higienizarla. Saben que esos días son una tortura. “Estamos muy preocupados por su futuro”, confiesa la mamá. Es que tanto ella como su padre todavía no salen de su asombro y del shock que significó el devastador diagnóstico. Temen que en algún momento desarrolle la alergia internamente y ni siquiera pueda beber agua, lo cual podría ser fatal.