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El Arcón de los peques, un tesoro escondido en las redes para volver a usar la ropa

Dos emprendedoras neuquinas apostaron todo a la moda sustentable para vender con conciencia ecológica la ropa de los hijos de muchos padres. Brindan, además, vivos de cocina saludable para niños.

El Arcón de los peques se parece mucho al baúl de los recuerdos, pero lleno de ropa que muchos padres cuidaron como un tesoro y un día decidieron que podía volver a usarse. Quizás, la primera vez costó mucho desprenderse de lo que fue el ajuar, el body, el osito pantalón, la remerita o el vestido de sus niños. Pero, después, se vuelve fácil y sustentable ser parte de una red de contactos que echó raíces en Neuquén, pero extiende sus brazos como una planta hacia Plottier, Centenario, Cinco Saltos, Cipolletti y más allá, hasta llegar a Roca.

El arcón de los peques es un proyecto que apuesta al consumo colaborativo y sustentable de padres y niños a través de las redes sociales. Nació en pandemia, de la mano de Celeste Rolón y Andrea Hernández. Dos emprendedoras neuquinas, de 35 años, que tienen muy aceitada la regla de las tres “R” para cuidar al planeta, sobre todo la erre de “reutilizar” todo lo que hay en casa.

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Motivadas por esa conciencia ecológica que primero aplican en sus hogares, como la antesala de lo que luego pueden promover en su página de Instagram, un día, estas emprendedoras se pusieron a pensar qué podían hacer más allá de sus trabajos convencionales. Celeste es maestra especial y Andrea veterinaria. Además, son mamás y las une una larga amistad que forjaron en la escuela.

Así surgió el Arcón, con la idea de vender ropa usada de bebés y niños, de 0 a 12 años, en excelente estado. No puede estar rota ni manchada, ni tener bolitas de algodón. “Somos bastante obsesivas con el cuidado”, se sinceró Rolón. Tanto es así que hay prendas de vestir que no llegaron a ser utilizadas y todavía tienen la etiqueta puesta.

Las emprendedoras del Arcón arrancaron primero con la ropa de sus propios niños. “Empezamos con lo que teníamos en casa, y de a poco el proyecto se fue agrandando más y más. Sin pensarlos, llegamos a tener 900 prendas, más o menos”, comentó Cele. Y Andrea agregó: ““La verdad que es un éxito, tenemos una cantidad importante de proveedores y ropa en stock para vender, en solo dos meses”.

arcon de los peques

Se lanzaron con ropa usada porque siempre tuvieron la conciencia ambiental de volver a usar lo que en apariencia yo no reviste utilidad y podría ser desechado. Pero, además, encontraron una veta económica a su proyecto con precios accesibles, donde todos ganan. La clienta que vende en consignación una prenda se lleva el 50 por ciento de la ganancia, y la otra mitad queda para las emprendedoras neuquinas.

“Con la económica que se está presentado en la actualidad, consideramos que es una buena ayuda para los padres”, enfatizó Andrea.

Propuestas saludables que suman

El sitio que tienen en Instagram, además de mostrar toda la ropa usada de que sacan a la venta, ofrece distintas actividades saludables para realizar con los padres y los niños. “Como docente, me gusta mucho la parte lúdica con los chicos y las familias, y empezar a crear conciencia”, expresó Cele.

Cómo hacer un compost en la casa; elaborar tortuguitas de cereales o girasoles de queso con vivos de cocina saludable; aprender las partes internas del cuerpo humano con piedras, témperas de colores, un pincel, papel y marcador; o clasificar los juguetes de los niños por tamaño (grande, mediano o chico).

“Todos los fines de semana subimos distintas actividades para que las hagan en familia. Algunas son lúdicas, otras tienen que ver con el medio ambiente; y ahora también implementamos vivos para que los niños cocinen y puedan acceder a alimentos más sanos que los que ofrece una góndola de supermercado”, contaron las emprendedoras.

arcon de los peques

Comenzaron con algunos snacks, cosas simples para picar, el sábado pasado; y la idea es seguir con recetas más elaboradas para un almuerzo o una cena. Sobre todo en estos tiempos de pandemia, donde muchos niños pasan el día encerrados, comiendo. “Siempre tenemos en cuenta los elementos que hay en casa, no vamos a ingredientes difíciles de conseguir. Reutilizamos lo que tenemos, y a veces con dos o tres cosas podemos resolver la actividad y no hace falta comprar nada más”, sostuvieron las emprendedoras.

La erre de “reutilizar” está presente en todo el proceso de venta, a tal punto que lo que se podría denominar el “packaging” de las prendas de vestir se realiza con las mismas bolsas de tela de compra que uno tiene en la casa. “Las cortamos, las cocemos y las armamos para entregar la ropa”, contó Cele; a lo que Andre acotó: “Encontramos telas de disfraces, algo que pidieron las seños y nos quedó de años anteriores, y se corta y se hace bolsita. Lo que sobra de las etiquetas se usa para cerrar las bolsas. La idea es no tirar nada”.

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Una red de contactos que no tiene techo

Estas emprendedoras neuquinas no pueden creer cómo en dos meses pudieron llegar tan lejos y cosechar 2.500 seguidores. Están sorprendidas y felices con los resultados. Hubo pedidos que nunca imaginaron, pero viajaron hasta Buenos Aires, Mar del Plata y Puerto Madryn. Aunque su fuerte está concentrado en la zona de la confluencia. “Por suerte la llegada es por Instagram, donde nos contactan. Gente de Centenario, Plottier, Cinco Saltos, Cipolletti, Fernández Oro, Allen, Roca”, ilustraron las emprendedoras del Arcón.

Tienen días para retirar la ropa de los niños por la casa de Celeste, y otros días para entregarla a domicilio. Según el monto de la compra, las emprendedoras del Arcón pueden llevar algunos pedidos sin cargo.

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“Pedimos -a los padres- que nos manden fotos de las prendas que quieren vender. Las vemos, las seleccionamos. Tenemos contacto con esa persona para volver a ver la ropa, porque no recibimos nada que tenga manchas, roturas o bolitas de algodón. Le armamos un inventario a la proveedora (la mayoría son mujeres), y lo firma. También hacemos un Excel para que lleve el control de su stock de ventas”, explicó Celeste.

La realidad es que al comenzar no tenían mucha idea de cómo era el proceso y fueron resolviendo en la marcha. “No pensamos que iba a ser tanta la demanda, y lo decimos con mucha felicidad. Somos mamás, tenemos otro trabajo y además le ponemos mucho tiempo al Arcón para que funcione de la mejor manera. Creemos que no tiene techo”, cerró Andrea.

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