El arquitecto de la capital
Se cumplieron este domingo 118 años de la asunción como gobernador de Neuquén de Carlos Bouquet Roldán, un hombre clave en la historia de la provincia, el gran arquitecto del proyecto para construir una ciudad en el medio del desierto.
Bouquet Roldán supo desde un primer momento que el traslado de la capital desde Chos Malal a la Confluencia no sería algo sencillo. Mucho menos poner en marcha a un pueblo que se convirtiera en la sede administrativa del territorio.
Como se sabe, en esta porción de tierra no había nada. Y lo que había (el agua de dos ríos imponentes y caudalosos) era muy difícil de administrar. Sin embargo, este político y militar oriundo de Córdoba no se frustró frente a semejante adversidad y ante muchas críticas que le hacían los dirigentes y vecinos de Chos Malal que veían -con toda la razón- que aquella ciudad que ya se había puesto en marcha en el norte del territorio quedaría abandonada a su suerte.
Bouquet Roldán diseñó el pueblo, convenció a inversores, profesionales, gente de oficios diversos e intelectuales de distintos lugares del país que vinieran a radicarse a Neuquén sin más argumentos que el proyecto que tenía en mente y que promocionaba con mucha vehemencia y las promesas de un buen futuro.
Su mandato como gobernador duró tan solo tres años, pero fue suficiente para dejar plantados los cimientos de una población que durante mucho tiempo se mantuvo como una utopía; pero que gracias al trabajo y el sacrificio de un puñado de pioneros, se logró que aquel caserío privado de tantas cosas, se convirtiera finalmente en una gran capital.


